La organización presentó «SLAPP Suit», una pieza que busca visibilizar el uso de acciones legales presuntamente impulsadas por grandes empresas para frenar protestas, investigaciones y denuncias vinculadas con el impacto ambiental.
El debate sobre la presión legal contra activistas y organizaciones ambientales volvió a tomar fuerza tras la nueva campaña global de Greenpeace. Esta vez, la organización recurrió al lenguaje cinematográfico y a figuras reconocidas de la industria para trasladar el tema a una audiencia más amplia.
La iniciativa lleva por nombre «SLAPP Suit» y cuenta con la participación del actor español Javier Bardem y de la actriz británica Yasmin Finney. La pieza, desarrollada por la agencia creativa Don’t Panic y producida por Partizan, utiliza una narrativa visual inspirada en el suspenso para representar las dificultades que enfrentan activistas, periodistas y ONG cuando reciben demandas relacionadas con sus denuncias públicas.
¿Qué denuncia Greenpeace en su nueva campaña global?
Greenpeace centra la campaña en las llamadas SLAPP, término que hace referencia a acciones legales que, según organizaciones civiles, buscan desalentar la participación pública mediante procesos judiciales largos y costosos. La organización sostiene que algunas compañías utilizan estas demandas para desgastar de forma económica a quienes cuestionan actividades vinculadas con contaminación, proyectos extractivos o impacto climático.
El cortometraje utiliza un recurso simbólico para explicar ese mensaje. En distintas escenas, Javier Bardem confecciona un traje rígido y ajustado sobre Yasmin Finney, mientras una cinta métrica cubre parcialmente su boca e impide que pueda expresarse con libertad
«Quieren silenciarte. Hablar da miedo, pero el coste de quedarse callado es aún mayor», publicó Greenpeace en LinkedIn al presentar la campaña. La organización agregó que Bardem y Finney participan en el proyecto para «destapar cómo los acosadores corporativos utilizan demandas SLAPP para enterrar la acción climática y silenciar la verdad».
Asimismo, la iniciativa forma parte de «Time to Resist», una plataforma global impulsada por Greenpeace que busca llamar la atención sobre lo que considera un aumento de presiones de grandes corporaciones y grupos económicos sobre libertades vinculadas con protesta, información y activismo social.







