La credibilidad periodística debe ganar mayor terreno si se toma en cuenta que el 66% de la población peruana confía poco o nada en sus medios.
Los medios de comunicación han ganado especial relevancia en una época de inmediatez informativa, por lo que su papel es crucial al momento de difundir noticias, especialmente para casos sensibles como la violencia sexual contra menores de edad. Uno de los casos más notorios que ha puesto a prueba la ética y la empatía en la cobertura mediática es el de Jeffrey Epstein, un financiero estadounidense acusado de abuso sexual y tráfico de menores.
Es importante destacar que la rigurosidad de la información debe ser obligatoria en países como Perú, donde el 66% de la población confía poco o nada en sus medios, según una encuesta del 2023 del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
«La empatía no solo es un componente ético, sino también una herramienta clave para construir y mantener la confianza del público», asegura Renato Aguilar, Director de Reiva.
Para el experto en Comunicaciones, una cobertura ética y empática no sólo es esencial para el bienestar de las víctimas, sino también para la integridad del periodismo y la construcción de una sociedad informada y compasiva.
Asimismo, es importante tomar en cuenta que la forma en cómo se abordan estos temas puede derivar en una revictimización, lo cual traería consecuencias emocionales. Según un informe del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Idehpucp) esta práctica afecta directamente los derechos de aquellas personas que ya han sufrido la vulneración de los mismos a manos de un agresor.
Vale destacar que, solo entre abril y junio de 2022, el Observatorio de Medios desplegado por Calandria y el Consejo Consultivo de Radio y Televisión del Perú (ConcorTv), detectó 22 casos de vulneraciones a los derechos de víctimas de violencia en la prensa. Para Aguilar, estas situaciones pudieron evitarse con un mejor manejo comunicacional, principalmente si se toma en cuenta que la transmisión de mensajes en temas sensibles puede ser un catalizador para la toma de conciencia frente a flagelos sociales.
En ese sentido, el especialista de Reiva brinda cinco recomendaciones a seguir para abordar estos casos de manera ética y empática, a la vez que se mantiene la integridad periodística y se respeta la sensibilidad del público:
1. Humanizar a las víctimas
En lugar de centrarse exclusivamente en los detalles sensacionalistas del caso, es esencial preocuparnos por las víctimas. Presentar sus historias con respeto y empatía.
2. Responsabilidad en el uso de imágenes
Los medios deben ser conscientes de la manera en que presentan visualmente a las víctimas y al acusado. Evitar imágenes gráficas innecesarias y utilizar un lenguaje claro pero no sensacionalista es fundamental.
3. Verificación de la información
En casos tan delicados, la verificación de hechos debe ser más rigurosa que nunca. La precisión de los detalles es crucial para la credibilidad del medio y para evitar la difamación injusta.
4. Brindar información sobre centros de apoyo
Incluir información sobre recursos de ayuda para las víctimas y sus familias puede ser una forma de brindar apoyo a la comunidad afectada. Estos recursos pueden incluir líneas telefónicas de ayuda, organizaciones especializadas y servicios de asesoramiento.
5. Contextualización y análisis
Más allá de la cobertura inicial, los medios deben comprometerse con un análisis más profundo del problema de la violencia sexual contra menores. Explorar las raíces sociales y estructurales de estos crímenes puede contribuir a una comprensión más completa y fomentar el diálogo público sobre medidas preventivas.
«Aprender de casos como el de Jeffrey Epstein nos brinda la oportunidad de mejorar nuestras prácticas y abordar estos temas de manera más responsable y cuidadosa», concluye el Director de Reiva.







