Con tecnología propia, activaciones masivas de microcreadores y una obsesión por la eficiencia, Publifyer consolida relaciones de largo plazo con gigantes como Unilever y BCP, elevando el influencer marketing a una herramienta real de negocio.
En un mercado donde el influencer marketing dejó de ser experimental y pasó a formar parte estructural del mix de medios, el verdadero desafío ya no es “hacer campañas con creadores”, sino construir un sistema que permita escalar, medir y optimizar esa inversión como cualquier otro canal estratégico.
El diferencial, según Michella Cálamo, Key Client Manager de Publifyer, no radica únicamente en conectar marcas con creadores, sino en estructurar el influencer marketing bajo una lógica de negocio: objetivos claros, medición constante y optimización permanente.
“Las alianzas nacen de la necesidad de trabajar el influencer marketing de forma más estructurada, medible y alineada con los objetivos de negocio. Lo que las mantiene en el tiempo es la confianza basada en resultados y el acompañamiento estratégico”, explica.
Casos que validan el modelo
Durante años, el influencer marketing estuvo dominado por acciones puntuales junto a grandes figuras digitales. El modelo de Publifyer apuesta por algo distinto: una red estructurada de micro y nanocreadoras activadas bajo objetivos de negocio claros, medición constante y optimización en tiempo real.
El trabajo con Unilever en Perú ilustra esta evolución. La relación comenzó con marcas como Sedal, Pond’s y Dove. Con el tiempo, la confianza permitió extender el modelo hacia AXE.
Para la campaña de verano de AXE, Publifyer implementó su producto “Ninjas”: una activación simultánea de más de 300 microcreadores en un periodo corto de tiempo. La lógica es clara: concentrar la conversación, generar efecto de viralidad y amplificar el mensaje de manera orgánica.
“Uno de los mejores cumplidos que podemos tener en los contenidos que publicamos con los perfiles que recomendamos es la famosa frase: ‘Me comí una publicidad’”, señala Cálamo.
Más que seleccionar perfiles, la plataforma permite centralizar campañas, visualizar el performance en tiempo real, optimizar sobre la marcha y escalar activaciones en periodos cortos de tiempo. El resultado no es solo visibilidad: es consistencia.
De campaña institucional a expansión de submarcas
Con BCP, el recorrido fue similar. Tras campañas institucionales, como el aniversario 136 del banco, la colaboración se amplió hacia submarcas como Yape y Wardaditos.
Cuando una corporación decide trabajar distintas líneas de negocio con el mismo partner, el mensaje es claro: hay consistencia operativa, control y resultados sostenibles.
Tecnología como columna vertebral
El diferencial no está únicamente en la red de creadores, sino en la infraestructura tecnológica que la sostiene.
La plataforma de Publifyer centraliza datos, automatiza procesos y permite visualizar métricas clave sin depender de reportes manuales dispersos. Para los equipos de marketing, esto significa menor fricción operativa, mayor visibilidad de resultados y escalabilidad real.
Además, la compañía está integrando inteligencia artificial para optimizar procesos y reforzar su posición como actor tecnológico dentro del ecosistema de la creator economy en Latinoamérica.
En paralelo, Publifyer impulsa la profesionalización de micro y nanocreadoras mediante feedback estructurado y formación continua, elevando el estándar del contenido y consolidando el influencer marketing como un canal confiable y estratégico dentro del plan de medios.
Más allá de la viralidad
Las tendencias hacia 2026 son claras: crecimiento del UGC (user-generated content), campañas orientadas a performance, integración con e-commerce y mayor exigencia en medición. Las marcas ya no buscan “viralidad”; buscan sistemas replicables, optimizables y escalables.
Publifyer apuesta por consolidarse como esa infraestructura en Latinoamérica: un modelo que combina tecnología, comunidad de creadores y visión estratégica para transformar el influencer marketing de acción táctica en un activo estructural del negocio.
De Sedal a AXE, de una campaña institucional a nuevas submarcas como Yape y Wardaditos, Publifyer demuestra que el influencer marketing puede evolucionar de acción táctica a modelo estratégico sostenible.
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