La falta de chips ha provocado paradas de producción en el sector de la automoción en todo el mundo, el problema data del 2020 y se espera que se mantenga hasta 2023 con pérdidas millonarias para el rubro

La escasez mundial de chips sigue causando estragos en las grandes fabricantes. Ahora es la creadora de autos Renault la que reduce sus expectativas.

La compañía este año no tendrá los números de producción que tenía previsto debido a la profundización de la escasez de chips, una verdadera tragedia para la marca, tomando en cuenta que ahora sus planes de recuperación penden de un hilo.

Las ventas de la fabricante francesa están en camino de caer incluso por debajo de los niveles deprimidos en 2020 por la pandemia.

En julio el CEO de Renault, Luca de Meo, había manifestado sus esperanzas porque se produjera un alivio en la crisis de los chips. En ese momento, declaró que Renault estaba firme en la senda de la recuperación, pero nada de eso pasó.

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La empresa perdió una producción de alrededor de 170.000 vehículos en el tercer trimestre y los ingresos se cayeron 13%, hasta los US$10 500 millones. La CEO adjunta, Clotilde Delbos, durante una conferencia con analistas ha dicho que el problema de la disponibilidad de semiconductores ha sido peor de lo previsto.

Se ha podido conocer que las fábricas de Batilly, Sandouville y Palencia han estado cerradas toda la semana y la de Maubeuge estuvo parada durante tres días.

Crisis por dos años más

La crisis de los chips ha provocado paradas de producción en el sector automotriz en todo el mundo, esta tiene su origen en la reducción de la demanda durante 2020 como consecuencia de la pandemia por el coronavirus

Intel cree que el equilibrio entre la oferta y la demanda de chips no se normalizará hasta 2023. Es decir: Podrían presentarse retrasos importantes en las producciones de automóviles y artefactos inteligentes que usen estas tecnologías.

La escasez de chips, podría traducirse en alza de precios o falta de productos. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), la empresa global en construcción de chips para equipos inteligentes, anunció recientemente que el mercado registraría un incremento en los costos operativos para el desarrollo entre el 10 y 20% de estas piezas necesarias para la producción de celulares, entre otros productos.

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Se trata de un sobrecosto que las marcas deberán asumir para satisfacer la demanda del mercado.

Por lo visto las grandes compañías tendrán que adaptarse a la carestía de chips. Una de las que ya ha aplicado alternativas es Tesla que ha optado por reescribir el software de sus coches para que estos puedan admitir semiconductores alternativos.

El CEO de Tesla, Elon Musk, brindó en agosto detalles. “Pudimos usar chips alternativos y reescribir el firmware en cuestión de semanas”, señaló el ejecutivo, de acuerdo con el medio The Verge. “No se trata solo de cambiar un chip; también tienes que reescribir el software”, añadió.