Datos del Banco Central de Reserva del Perú muestran que el uso de pagos digitales pasó de 90 transacciones por persona en 2021 a cerca de 625 en 2025, lo que evidencia una mayor adopción de medios de pago electrónicos.
Durante mucho tiempo, las tarjetas tuvieron un rol bastante puntual que se limitaba a su emisión por parte de bancos, la aceptación por parte del comercio y su utilización como un método de pago para los consumidores. Asimismo, cada transacción realizada sólo podía ser identificada con vouchers físicos y su valor se concentraba tanto en la tasa como el volumen transaccionado.
Sin embargo, a lo largo de los últimos años las tarjetas han atravesado una evolución hacia lo digital. Si una entidad bancaria hace una tarjeta, ya no basta con que cree un plástico o impulse su empleo. Ahora, para emitirlas, se debe tener en cuenta el diseño en un entorno más tecnológico, la gestión de datos en tiempo real y su adaptación con ecosistemas de bancos, fintechs y cadenas.
Es preciso mencionar que, de acuerdo al Banco Central de Reserva del Perú, la cantidad de pagos digitales pasó de ser 90 en 2021 a 625 en 2026. Este hallazgo deja en claro cómo ha aumentado la cantidad de pagos que hacen de forma digital los peruanos, así como una mayor adopción por lo digital.
Por otro lado, ese incremento también significa una mayor exigencia en aspectos como la interoperabilidad, seguridad y procesamiento en tiempo real.
En ese sentido, Albeiro Cortés, CEO de CLAI PAYMENTS, comenta: “Cada autorización en milisegundos impacta experiencia, riesgo y rentabilidad de forma simultánea. Ya no se trata solo de emitir y procesar, sino de coordinar reglas dinámicas, modelos antifraude e integraciones ágiles que permitan responder sin fricciones al mercado”
Además, el boom del e-commerce, impulsado por la Cámara de Comercio de Lima, ha dado lugar a que la operación del sistema de pagos sea más compleja. Y es que el aumento de puntos de contacto digitales también necesita de plataformas más robustas y que trabajen en una adaptación constante.
Los bancos se encuentran desarrollando plataformas dinámicas, que escalen según la demanda y con una capacidad de adaptación al mercado. Los usuarios que compran en línea requieren de billeteras que funcionen con eficiencia y rapidez, por lo cual deben trabajarse en productos óptimos que aprovechen los datos para la personalización y gestión eficiente.







