Un informe de McKinsey & Company y QED Investors identifica una nueva etapa de desarrollo para el sector fintech, marcada por la rentabilidad, la inteligencia artificial y la evolución de los activos digitales.
El ecosistema fintech atraviesa una fase de maduración tras años de expansión impulsada por la digitalización financiera. En este nuevo escenario, las empresas del sector comienzan a priorizar la eficiencia operativa, la generación de ingresos sostenibles y la consolidación de modelos de negocio.
En ese sentido, un informe elaborado por McKinsey & Company y QED Investors estima que la industria podría alcanzar ingresos cercanos a los US$ 2 billones hacia 2030, impulsada por avances tecnológicos, cambios regulatorios y una mayor adopción de servicios financieros digitales en distintos mercados.
Latinoamérica impulsa la expansión del ecosistema fintech
Mientras mercados desarrollados avanzan hacia una etapa de consolidación, Latinoamérica destaca como la región con mayor dinamismo dentro del ecosistema fintech global. El crecimiento registrado durante los últimos años responde, en gran medida, a la capacidad de las empresas del sector para atender segmentos excluidos de los servicios financieros tradicionales.
Según el estudio, la industria fintech latinoamericana alcanzó ingresos cercanos a los US$ 60 mil millones durante 2025. Además, el sector mantiene una tasa de crecimiento anual compuesta de 43 % desde 2021, un desempeño que supera ampliamente el ritmo observado en otras regiones.
Inteligencia artificial y activos digitales redefinen el futuro del sector
El reporte identifica cuatro factores que marcarán la evolución de la industria durante los próximos años. Entre ellos, la inteligencia artificial aparece como uno de los principales motores de transformación.
Las compañías fintech ya incorporan herramientas basadas en IA para optimizar procesos internos, acelerar el desarrollo de productos, mejorar la experiencia de usuario y personalizar servicios financieros a gran escala, capacidades que además permiten reducir tiempos de implementación y aumentar la eficiencia operativa.
Otro de los fenómenos que gana relevancia es el crecimiento de los activos digitales. Activos como las stablecoins y los depósitos tokenizados comienzan a modificar la infraestructura de pagos y liquidaciones dentro del sistema financiero global.
El informe señala que las stablecoins movilizaron alrededor de US$ 35 billones en transacciones durante 2025. Sin embargo, su presencia dentro de las operaciones realizadas por consumidores finales todavía permanece en una etapa temprana, lo que deja margen para futuras aplicaciones comerciales y financieras.
La investigación también destaca una tendencia creciente entre las fintech: la búsqueda de licencias bancarias. En lugar de considerar la regulación como una limitación, cada vez más empresas la utilizan como una herramienta para ampliar servicios, fortalecer la confianza de los usuarios y acceder a nuevas fuentes de financiamiento.
Finalmente, el estudio observa un crecimiento sostenido de las fintech orientadas a proveer infraestructura tecnológica para bancos y entidades financieras. Este segmento ya representa una parte importante de los ingresos de la industria y mantiene tasas de expansión superiores al promedio del mercado, una señal de que la transformación digital del sistema financiero continuará generando oportunidades durante los próximos años.









