La marca de cuidado personal reunió a dos de las figuras más icónicas del fútbol colombiano para promocionar su línea para cabello rizado, utilizando como principal argumento creativo una de las melenas más reconocibles de la historia del deporte.
Hay atributos físicos que terminan convirtiéndose en marcas personales. En el caso de Carlos “El Pibe” Valderrama, su melena rubia, rizada y voluminosa ha trascendido generaciones, camisetas y mundiales para convertirse en un símbolo inseparable de su imagen pública.
Precisamente sobre ese activo construye su nueva campaña Ponto Hair Club, marca especializada en el cuidado del cabello rizado que decidió recurrir a dos de las figuras más reconocidas del fútbol colombiano para conectar con una audiencia que valora la autenticidad, el humor y la identidad cultural.
La pieza reúne a «El Pibe» Valderrama y René Higuita en una situación cotidiana que gira alrededor de un problema familiar para muchos consumidores: el uso compartido de productos de cuidado personal dentro del hogar.
Cuando una cabellera histórica se convierte en prueba de producto
El comercial inicia con Valderrama llegando a una cancha de fútbol amateur vestido para disputar un partido con amigos. Sin necesidad de explicaciones, la campaña pone el foco sobre un detalle evidente: su cabello luce más definido, ordenado y con rizos mejor estructurados.
Es entonces cuando aparece René Higuita con una pregunta que funciona como detonante de la historia: “Pibe, ¿qué te hiciste en el pelo? Te ves chévere”.
La respuesta parece inminente, pero antes de que Valderrama pueda explicar el cambio recibe un mensaje de voz de su pareja. En él, ella le reclama por haber utilizado su crema Ponto para cabello rizado. La situación genera las risas inmediatas del grupo de amigos, que comienzan a burlarse del exfutbolista por haber tomado un producto que no era suyo.
La construcción creativa resulta efectiva porque evita el discurso tradicional de belleza o transformación extrema. En lugar de eso, utiliza una situación doméstica reconocible para presentar el beneficio del producto y convertirlo en el centro de la conversación.
El humor como vehículo para hablar de cuidado personal masculino
Durante años, muchas categorías vinculadas al cuidado capilar estuvieron asociadas principalmente a públicos femeninos. Sin embargo, el crecimiento del mercado masculino ha abierto espacio para narrativas más amplias.
La campaña aprovecha esa tendencia desde una perspectiva ligera. El conflicto no gira alrededor de la necesidad de convencer a los hombres de cuidar su cabello, sino de mostrar que el producto funciona tan bien que incluso alguien como Valderrama decide usarlo aunque no le pertenezca.
La elección de los protagonistas también juega un papel importante. Tanto Valderrama como Higuita forman parte de una generación de futbolistas que construyó una identidad visual propia dentro y fuera de las canchas. En ambos casos, el cabello ha sido históricamente un elemento distintivo de su imagen pública.
Esa familiaridad permite que el mensaje se entienda de inmediato: si dos de las cabelleras más reconocibles del fútbol colombiano respaldan el producto, la credibilidad surge de forma natural.
La historia no termina con las bromas al Pibe. Al día siguiente, la campaña introduce un nuevo giro.
Higuita reaparece luciendo un cabello más definido y con rizos mejor estructurados. Esta vez llega preparado para mostrar con orgullo su propia crema Ponto, dejando claro que también ha incorporado el producto a su rutina personal.
El cierre funciona como una validación adicional del beneficio presentado durante toda la pieza. Mientras Valderrama descubre el producto de manera accidental, Higuita representa al consumidor convencido que ya decidió adoptarlo.
Más allá de promocionar una línea para cabello rizado, la campaña demuestra cómo una marca puede convertir un rasgo culturalmente reconocido en una plataforma creativa. Ponto Hair Club encontró en la melena del Pibe Valderrama un activo publicitario difícil de igualar: una característica capaz de generar reconocimiento instantáneo, despertar nostalgia y reforzar el posicionamiento del producto sin necesidad de recurrir a argumentos complejos.










