Medios británicos han tenido que disculparse luego de propagar un fake relacionado con la vacuna rusa Sputnik-V, la cual aseguraron era una copia de la Oxford-AstraZeneca. La falacia casi ocasiona una crisis diplomática entre ambos países.

Es una de esas historias que mezcla marketing y política, y al ser en el marco de la pandemia de covid-19, reviste de mucha más sazón. Hace pocos días varios medios de comunicación británicos incluidos grandes periódicos como The Guardian, Daily Express, The Daily Mail y The Sun, debieron ofrecer disculpas públicas luego de acusar a Rusia, y específicamente a los desarrolladores de la vacuna Sputnik-V, de plagiarios.

Específicamente, la noticia original, que fue diseminada por The Sun a partir de una fuente incierta y replicada por otros tabloides y portales, rezaba que el Instituto Gamaleya, instancia científica responsable del fármaco euroasiático, había robado la fórmula de la vacuna anglo-sueca.

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La historia parecía sacada de una película sobre la guerra fría. Según esta noticia, el gobierno de Vladimir Putin había enviado a «espías ultra secretos» a los laboratorios británicos para sustraer «físicamente» la fórmula del fármaco de AstraZeneca. Esto después de varios intentos infructuosos de hakeo. The Sun citó como fuente «agentes de inteligencia británicos».

La noticia fue inmediatamente replicada a nivel global, pero pasó poco tiempo antes de que fuera desmentida por Rusia a través de un comunicado de su Fondo de Inversión Directa en el cual se recordó cómo la vacuna Sputnik-V ha tenido un desarrollo y lanzamiento público y notorio así como una historia que demuestra su originalidad, disponible para ser auditada.

Tras las aclaraciones, el periódico británico Daily Express eliminó su publicación, indicando que se trataba de una noticia «falsa debido a que la información sobre el creador de la vacuna Sputnik V —el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya— es públicamente conocida».

«El artículo [de The Sun] también contenía información falsa. En señal de disculpa, estamos encantados de dejar las cosas claras y publicar el siguiente comunicado del Fondo de Inversión Directa de Rusia», indica la enmienda del Daily Express. Lo mismo hicieron los otros medios de comunicación que se habían hecho eco.

AstraZeneca: la vacuna más polémica

Si en el marco de la pandemia una vacuna ha sido polémica, esa es la AstraZeneca. Desde que se encontraba en ensayos clínicos esta farmacéutica ha debido enfrentar un fuerte escrutinio de las autoridades, la prensa y el público. De hecho, las diatribas llegaron a un punto tan álgido que el fármaco tuvo que rebrandearse, cambiar de nombre para esquivar la crisis reputacional.

Las dudas que han ensombrecido su desempeño vienen dadas por su efectividad, efectos secundarios, y más a nivel empresarial, por su pobre capacidad de respuesta ante la demanda y los problemas para cumplir con la cadena de suministro.

Ahora, este nuevo escándalo, aunque no se refiere directamente a un problema asociado con la vacuna o la empresa, vuelve a mover el acontecer relacionado con su devenir y eso en lo que respecta a marketing y reputación empresarial siempre pesa.

Dos vacunas con puntos en común

La Sputnik-V y la Oxford-AstraZeneca fueron, en ese orden, las dos primeras vacunas contra la covid-19 que vieron luz. Se basan en diferentes plataformas aunque tienen puntos en común. Ambas fueron desarrolladas con base en un vector, es decir, en un adenovirus no replicante, lo que significa que emplean otro virus inactivo para transportar el agente inmune que luego destruye el coronavirus.

En base a eso, la diferencia principal entre ambas es que en el caso de la AstraZeneca las dos dosis son iguales y en la rusa son dos adenovirus diferentes en cada pinchazo. No obstante, el parecido nunca se vio como una debilidad sino más bien como una oportunidad de colaboración.

En diciembre de 2020 se dio a conocer que los laboratorios responsables de ambas vacunas firmaron un memorándum de cooperación para realizar ensayos combinados, y este mes de julio los resultados previos comprobaron la eficacia, informó el Fondo de Inversiones Directas de Rusia (RDIF).

La polémica hizo responder hasta al Kremlin, que se limitó a decir que The Sun «es un tabloide muy poco científico». Antes, alguno voceros del gobierno británico sí habían dado crédito a la noticia, que ya los propios medios que la publicaron calificaron como fake news. Es otro breve capítulo en la guerra comercial de las farmacéuticas en tiempos pandémicos.