Una demanda colectiva que le acusaba de publicidad engañosa obligó a la marca de bebidas a abandonar aquel famoso slogan según el cual «Red Bull te da alas».

Fue una campaña tan eficiente que aún es recordada y emulada, sin embargo, una demanda colectiva por publicidad engañosa la echó por tierra hace ya más de un lustro. Se trata de «Red Bull te da alas».

El slogan de la bebida energética llegó a medios de comunicación masivos y a todo tipo de acción publicitaria desde 1992. Gracias a este mensaje, las ventas de Red Bull subieron un 70 por ciento anual, llegando a producir en el año 2000 unas 920 millones de latas por año.

Evidentemente, la frase era un tropo. Desde todo punto de vista científico o anatómico, ninguna una bebida, cualquiera fuera su composición, haría emerger alas de la espalda de quienes la consumían, pero en todo caso la campaña daba a entender que Red Bull hacía desarrollar capacidades especiales.

Hasta que una persona los contradijo y todo se vino abajo. En agosto del año 2014, Benjamin Careathers, un ciudadano estadounidense, quien se declaraba un consumidor regular de la bebida, acabó demandando a la compañía. Su argumento se basaba en el hecho de que después de diez años consumiendo Red Bull, no tenía ningún atisbo de alas ni rendimiento atlético o intelectual mejorado.

Careathers, además, había encontrado que Red Bull tenía menos cafeína que una taza de café. A su causa se sumaron otro grupo de clientes y el reclamo se convirtió en una demanda colectiva.

Red Bull logró un acuerdo fuera de tribunales que no solo implicó un desembolso millonario sino también su compromiso de no usar más la misma estrategia publicitaria.

Como más a fondo el caso en el siguiente video informe: