A partir de un insight sobre cómo la llegada de un perro puede transformar la relación de las personas con el amor y el cuidado, la campaña propone una nueva mirada sobre lo que significa ser un “Doglover” y el vínculo que Mimaskot busca construir con ellos.
Mimaskot atraviesa una etapa de transformación que incluye su manera de comunicarse con los consumidores. La renovación de su propuesta nutricional y de producto sirve como punto de partida para una nueva plataforma de marca que pone en el centro el vínculo entre las personas y sus perros.
En ese contexto nace “Yo no era un Doglover hasta que conocí a Mimaskot”, una campaña que parte de un insight: todos tenemos la capacidad de descubrir ese vínculo especial cuando llega a nuestras vidas el perro que despierta ese amor. Así, Mimaskot busca redefinir el concepto Doglover relacionándolo con una forma de entender el cuidado que combina emoción y nutrición.



“Por eso nace ‘Doglover’. No como una campaña, sino como una nueva forma de entender a Mimaskot. Una forma de expresar aquello que siempre nos ha movilizado: el compromiso de cuidar a nuestros perros, acompañarlos en cada etapa de su vida y entregarles una alimentación que refleje todo lo que significan para nosotros”, explica Luis Lopez, Group Manager de Mimaskot.
De “nunca tendría un perro” a Doglover
El concepto creativo nace de una situación que muchas personas pueden reconocer: quienes alguna vez aseguraron que nunca tendrían un perro y terminaron cambiando de perspectiva cuando uno llegó a sus vidas. La falta de tiempo, los pelos en la ropa, las responsabilidades o la pérdida de libertad figuran entre las razones para mantenerse al margen; sin embargo, la llegada de un perro puede transformar esas percepciones.
A partir de esta observación, Mimaskot plantea que no existen personas destinadas a ser o no ser Doglovers. La diferencia está en haber conocido —o no— al perro capaz de despertar ese sentimiento. De esta manera, el concepto busca reconocer esas historias de transformación y conectar ese vínculo emocional con las decisiones cotidianas de cuidado.
“Nos dimos cuenta de que detrás de esas historias existe una verdad muy humana: hay personas que todavía no han descubierto cuánto amor puede llegar a despertar un perro en sus vidas. Porque a veces basta una mirada, una compañía inesperada o un encuentro especial para transformar por completo la forma en que entendemos el cariño, la conexión y el amor incondicional”, explica Lopez.
Mimaskot: el cuidado como una forma de demostrar amor
Ese vínculo emocional también se traduce en la evolución de la propuesta de Mimaskot, que busca fortalecer su posicionamiento premium desde una oferta asociada a la calidad y la nutrición.
La renovación de la dieta, las croquetas y los empaques, junto con beneficios como ProteinCHECK y una propuesta de alimentación completa y balanceada para las distintas etapas de vida, acompañan esta evolución que refuerza el rol de la alimentación en el cuidado de los perros.
En ese sentido, Lopez señala que “En Mimaskot creemos que alimentar bien a un perro es también una forma de demostrar amor. Por eso hoy buscamos ir más allá de los atributos funcionales y construir una marca que conecte desde el cuidado, la cercanía y el bienestar de nuestros mejores compañeros”.
De esta manera, Mimaskot busca que el vínculo emocional que inspira el concepto Doglover también se exprese en una decisión cotidiana de cuidado: elegir una alimentación que acompañe a los perros durante las distintas etapas de su vida.
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