Como parte de su campaña para impulsar su nuevo producto, llamado Bucket For One, KFC desarrolló una propuesta que dramatiza los extremos a los que llega la gente cuando no desea compartir su comida.
KFC, luego de lanzar una campaña que se vale de la desproporción visual para comunicar uno de sus productos, vuelve a sostenerse de una idea creativa, pero para promocionar su nuevo combo dentro de su menú, llamado Bucket For One.
En esa línea, el fast food presentó en Suecia una campaña – un tanto extravagante – de la mano de Uncommon Creative Studio, donde el foco no está precisamente en la comida. Y es que la muestra siendo blanco de las decisiones extremas que toman algunos cuando algo sabe delicioso y no están dispuestos a compartirlo.
¿En qué se basó esta campaña de KFC?
Su propuesta nació a partir de un particular hallazgo. De acuerdo a una encuesta, 7 de cada 10 suecos de entre 18 y 35 años se resisten a compartir sus alimentos. No obstante, pese a que tengan esta intención, irónicamente solo un 9 % de ellos se atreve a decir “No”, si alguien le dice que les invite.

Considerando ese insight, la cadena se animó a desarrollar una campaña en la que cambia su narrativa de compartir por una que celebra el egoísmo que motiva el buen sabor de sus diferentes productos, ¿el resultado? una propuesta visual con imágenes de personas, volviendo algo propio su alimento.
¿Cómo dramatizan estos extremos a los que recurren quienes no quieren compartir?
Cada pieza, que ha sido capturada por el lente de Pål Allan, fotógrafo sueco de renombre, dramatiza todo lo que hacen algunos cuando quieren disfrutar solos un banquete. Un hombre lamiendo el pollo, una mano tocando una pechuga o hasta tosiendo sobre la comida, son los tres escenarios que se muestran para dramatizar cómo es que logran su cometido.
Además, otra de las peculiaridades de su campaña es que tienen un texto bastante reducido y muestran el logo en un tamaño bastante pequeño a un extremo. Una licencia que solo una marca de esta envergadura puede tomarse sin ningún temor.
Teodor Nisbel, creativo de la agencia Uncommon Creative Studio, nos comentó sobre cómo apostaron por romper con una idea tan propia de la marca (compartir): “Según la investigación que realizamos, creo que todos idealizamos demasiado el acto de compartir. A veces, simplemente quieres tu comida para ti. Hay algo humano, infantil y divertido en esa simple observación que, en última instancia, nos llevó a la idea. En lugar de celebrar el acto de compartir, nos pareció más inesperado y divertido celebrar hasta dónde llega la gente para evitarlo”
Por otro lado, desde la agencia afirmaron que lo que les permitió encontrar un equilibrio entre humor y exageración (para retratar esta situación) sin perder conexión es que se basaron en algo real. “La clave de ese equilibrio probablemente fue que la exageración se basaba en una observación real y verídica. Las imágenes están obviamente exageradas, pero el comportamiento en sí es instantáneamente reconocible”, concluyeron.
Con esta acción, la marca se deslinda, aunque de forma momentánea, de una forma de comunicar sus productos que durante mucho ha seguido a la mayoría de sus campañas, como lo es la idea de promover la unión o el compartir la comida.







