El colectivo activista Everyone Hates Elon intervino la publicidad de las gafas inteligentes de Meta con la imagen de Jeffrey Epstein y el mensaje «Gafas para personas que no respetan el consentimiento», cuestionando los riesgos de privacidad y vigilancia asociados al dispositivo.
Las Meta Glasses vuelven a estar en el centro de la conversación pública, aunque esta vez no por una nueva función de inteligencia artificial ni por una actualización de hardware. El colectivo activista Everyone Hates Elon lanzó una nueva intervención publicitaria que utiliza la imagen de Jeffrey Epstein para cuestionar el uso de las gafas inteligentes y abrir un debate sobre la privacidad en la era de los dispositivos con cámaras integradas.
La pieza muestra una fotografía del financiero estadounidense acompañada del mensaje «Glasses for people who don’t do consent» («Gafas para personas que no respetan el consentimiento»), una frase que busca asociar el producto con la posibilidad de registrar imágenes y videos de terceros sin su autorización.
La imagen de Jeffrey Epstein entra en el debate sobre las Meta Glasses
La intervención fue difundida por el colectivo a través de redes sociales junto a un mensaje en el que sostiene que las Meta Glasses ya han sido utilizadas en múltiples ocasiones para vulnerar la privacidad de mujeres.
La publicación también invita a los usuarios a enviar una notificación legal para retirar su consentimiento al uso de su voz e imagen por parte de Meta en el entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial. Como parte de la acción, el colectivo pide comentar la palabra «META» para recibir el enlace con el documento.
El uso de la imagen de Jeffrey Epstein representa un cambio de tono respecto a otras intervenciones realizadas por el grupo. Al recurrir a una figura ampliamente asociada con delitos sexuales y abuso, la organización busca reforzar su argumento sobre la importancia del consentimiento en una categoría tecnológica que incorpora cámaras capaces de capturar imágenes de forma discreta.
La protesta escala tras la campaña protagonizada por Kylie Jenner
Esta no es la primera vez que Everyone Hates Elon convierte la publicidad de Meta en un espacio de protesta. Días atrás, el colectivo intervino una valla publicitaria protagonizada por Kylie Jenner cerca de la sede de Meta en Londres para cuestionar los riesgos de vigilancia asociados a las gafas inteligentes.
Aquella acción utilizaba un efecto óptico que modificaba el mensaje según el ángulo desde el que se observaba la pieza, transformando una campaña promocional en una crítica sobre privacidad y vigilancia.
La nueva intervención mantiene el mismo objetivo, pero eleva la intensidad del mensaje al incorporar la imagen de Jeffrey Epstein como símbolo de la falta de consentimiento. Con ello, la conversación deja de centrarse únicamente en las capacidades tecnológicas del dispositivo para enfocarse en sus posibles implicancias sociales y éticas.
Cuando la audiencia reescribe el mensaje de una campaña
El caso evidencia un fenómeno cada vez más frecuente en comunicación: las campañas ya no pertenecen exclusivamente a las marcas una vez que llegan al espacio público. Activistas, comunidades digitales y usuarios pueden apropiarse de esos mensajes, reinterpretarlos y construir narrativas completamente distintas a las planteadas por el anunciante.
En lugar de competir únicamente con otras campañas, Meta enfrenta ahora una conversación impulsada por terceros que utiliza su propia publicidad como vehículo para cuestionar el producto.
Para las marcas tecnológicas, esto representa un desafío creciente: cada lanzamiento puede convertirse en un punto de partida para debates que trascienden las características del dispositivo y alcanzan temas como privacidad, vigilancia, inteligencia artificial y consentimiento.








