El informe “El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes”, elaborado en el marco del Día Internacional de la Mujer, revela que, lejos de ser neutra, esta tecnología está validando estereotipos del pasado y amplificando sesgos históricos.
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta puntual para convertirse en un interlocutor central que está moldeando la identidad y las ambiciones de la juventud. Sin embargo, ¿realmente esta tecnología actúa igual con hombres y mujeres?
El informe “El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes” elaborado por LLYC en el marco del Día Internacional de la Mujer, revela que, lejos de ser neutra, dicha tecnología está validando estereotipos del pasado y amplificando sesgos históricos.
Para pensar
El estudio, realizado en 12 países durante 2025, ha analizado el impacto de la IA en jóvenes de 16 a 25 años, a través de un análisis masivo de 9.600 recomendaciones y el examen de cinco grandes modelos de IA (entre ellos, ChatGPT, Gemini o Grok). Con ello, LLYC apunta a evidenciar la perspectiva que esos chatbots pueden estar comunicando, reforzando prejuicio y conceptos errados.
En ese sentido, el 56% de las respuestas de la IA etiqueta a las jóvenes como “frágiles”, lo que las sitúa en una posición de debilidad. Además, los chatbots suelen recomendar a las mujeres buscar validación externa seis veces más que a los hombres.
Esto resulta preocupante, tomando en cuenta que un 31% de los adolescentes afirma que hablar con un chatbot le resulta tan o más satisfactorio que hacerlo con un amigo real, según un informe de Plan Internacional. Entonces, ese desplazamiento relacional otorga a la máquina un rol de consejera cuya orientación no es neutra, sino formativa.
Cifras preocupantes
- En las interacciones con mujeres, una de cada tres respuestas de la IA adopta un tono amical.
- Ante conflictos, la IA relaciona el malestar femenino al sistema o al patriarcado en el 33% de los casos.
- La IA se personifica 2,5 veces más con ellas, priorizando la empatía artificial sobre la solución técnica. Para los hombres, el lenguaje es directo, lleno de imperativos (“haz”, “di”, “ve”).
- El algoritmo redirige a las mujeres hasta tres veces más hacia ciencias sociales y salud. En cambio, orienta a los hombres a roles de liderazgo e ingeniería.
El sesgo
Una de las conclusiones más alarmantes del informe es cómo la IA entrena a los jóvenes para aceptar la desigualdad como una norma generacional. Esta “mirada sesgada” se manifiesta en la construcción de la identidad y el cuerpo.
Por ejemplo, ante inseguridades, la IA responde con consejos de moda un 48% más a las mujeres que a los hombres. Del mismo modo, asocia a los hombres con la “fuerza y funcionalidad”, pero vincula el bienestar femenino a la “autenticidad” y a “sentirse única”.
“El informe confirma que la inteligencia artificial no corrige los déficits que tenemos. Refleja y amplifica una mayor protección a ellas hasta reducir su autonomía, eterniza los techos de cristal o refuerza la presión estética. En definitiva, no cuestiona los roles tradicionales, sino que los legitima. Lo cierto es que, si no cambia la realidad, no podemos pedirle a la IA que cambie sus respuestas”, asegura Luisa García, socia y CEO Global de Corporate Affairs en LLYC y coordinadora del estudio.







