Emma Raducanu aglutina todo lo que las empresas están buscando en una embajadora: éxito deportivo, multiculturalidad y tan solo 18 años. El caldo de cultivo que ya le augura una carrera valorada en más de US$ 100 millones.
El mes pasado, la tenista británica Emma Raducanu hizo historia tras ser la primera atleta en ganar uno de los cuatro torneos del Grand Slam por clasificaciones previas, y no de forma automática como suele suceder en este deporte, en este caso el US Open, en Nueva York. Desde entonces, su popularidad entre las marcas crece como la espuma y, al parecer, reúne tres características que cualquier empresa desea para generar conversiones: éxito deportivo, multiculturalidad y tan solo 18 años.
Antes de alcanzar este hito en su carrera como deportista, Raducanu ya era embajadora de Tiffany & Co y del fabricante de automóviles Aston Martín. Luego de su hazaña, a su cartera de clientes se sumó Dior, para ser la imagen de la línea de productos de belleza de esta marca de lujo y otras a las que ha salido vinculada en un artículo de Vogue. Un éxito en patrocinio que se suma a los US$2.5 millones que obtuvo tras ganar el US Open.
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De esta forma la carrera de la atleta ha subido las expectativas de los especialistas, de acuerdo con un artículo de Forbes, le están augurando a la atleta una carrera valorada en más de US$100 millones. Y no parece un futuro imposible si entre las marcas interesadas en la tenista se encuentran Nike y el fabricante de raquetas Wilson.
Por qué las marcas se interesan tanto en Raducanu
Sin lugar a dudas, el éxito deportivo en un atleta es ese imán que atrae a los patrocinadores como hormigas al pastel, para que al vestir el logo de una marca -el deportista- se convierta en una especie de imagen aspiracional, tanto para sus seguidores como para la audiencia de la compañía que la representa. Pero resulta que, Raducano tiene más que títulos para presumir.
A pesar de representar a UK en el tenis, también es cierto que nació en Canadá, su papá es rumano y su mamá es de nacionalidad china. Una expresión de multiculturalidad ansiada por las marcas, pero además apenas tiene 18 años y se ha convertido así en una de las deportistas más importantes de la generación Z, un sector que ya aseguran que domina más del 40% de las compras en un mercado global.
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Todas estas características convierten a la jugadora en un objetivo de gran valor para las marcas, que como ya se ha mencionado, siguen de cerca la carrera de Raducanu y amenaza con superar los números que facturan grandes como Serena Williams y la japonesa Naomi Osaka. De esta última se sabe que sus ganancias totales llegan a los US$37.4 millones según Forbes, muy por debajo de los US$100 millones que ya asocian a la británica.
Por qué es tan importante las nuevas generaciones para el tenis
Las nuevas generaciones son el futuro del deporte, para el tenis esta realidad no es diferente. Se estima que la final del US Open 2021 obtuvo una audiencia del 48% de los habitantes británicos que se encuentran entre los 16 y 34 años según reseñan en el diario El Economista.
De esta forma, Rudacanu es a su vez un incentivo para la industria detrás del tenis y ayuda a consolidar la pasión por este deporte en las nuevas generaciones. Un hecho que otras disciplinas no han sabido abordar, como el caso del béisbol que tiene el gran reto de rejuvenecer a su audiencia, puesto que está ya supera los 50 años de edad y con ella podría extinguirse el público de la pelota.







