La marca presentó al actor como su nuevo LEGO Playmaker y lanzó una iniciativa que busca fomentar el juego compartido entre padres e hijos. Asimismo, la campaña llega acompañada de un estudio global que revela que millones de familias juegan menos de lo que desearían.
LEGO ha hecho de la creatividad y la imaginación a través del juego uno de los pilares de su comunicación global. Ahora, la compañía suma a Jason Momoa como nueva figura de su estrategia de marca. El actor lidera una campaña que busca visibilizar la creciente falta de tiempo para jugar, un fenómeno asociado al aumento del uso de pantallas, las exigencias laborales y los cambios en la dinámica familiar.
La iniciativa forma parte de «Never Stop Playing», la plataforma de LEGO orientada a promover el valor del juego más allá de la infancia. En ese marco, la compañía incorporó a Momoa como nuevo embajador y portavoz de la campaña.
Jason Momoa y LEGO ponen el foco en el tiempo de juego familiar
Como parte del lanzamiento, LEGO difundió una pieza en formato de anuncio de servicio público donde Jason Momoa asume el rol de «LEGO Playmaker». A través de este personaje, el actor invita a las familias a encontrar momentos para jugar juntos y destaca cómo actividades simples pueden fortalecer la creatividad y la conexión entre padres e hijos.
La campaña se apoya además en una investigación realizada por la compañía entre 30.000 padres y 15.000 niños de entre 5 y 12 años en distintos países. Los resultados muestran que el juego continúa siendo una prioridad para las familias, aunque cada vez encuentra más obstáculos para formar parte de la rutina diaria.
Según el estudio, el 89% de los padres afirma que le gustaría dedicar más tiempo a jugar con sus hijos. Sin embargo, las exigencias laborales, las tareas domésticas y el uso creciente de dispositivos digitales reducen las oportunidades para compartir este tipo de actividades.
Los datos también revelan que casi la mitad de las familias no juega lo suficiente como para acceder a los beneficios asociados a estas experiencias. Frente a ello, LEGO destaca que alrededor de cinco horas semanales de juego compartido pueden contribuir de manera significativa al bienestar familiar, una cifra que, según la compañía, resulta inferior al tiempo que muchas personas dedican cada semana a navegar por redes sociales o consumir contenidos en pantallas.
Adicionalmente, más de seis de cada diez padres consideran que sus hijos juegan menos de lo que ellos jugaban a esa misma edad. Además, una amplia mayoría manifiesta preocupación por el impacto que esta situación podría tener en el desarrollo personal, emocional y social de los niños.
Entre las principales barreras identificadas aparecen los horarios laborales, el tiempo frente a pantallas, los costos asociados a algunas actividades recreativas y la falta de espacios adecuados para jugar de manera segura.
Por su parte, para Jason Momoa, el juego ha tenido un papel importante. El actor explicó que su infancia estuvo marcada por actividades que fomentaban la imaginación y la creatividad. «Mi mamá me animaba a salir al aire libre, a usar mi imaginación, a construir cosas con mis manos, a armar modelos geniales con LEGO, a ser creativo, a hacer música, a escalar, a explorar y, simplemente, a sentir curiosidad por el mundo. Eso me ha convertido en quien soy», explicó en el comunicado oficial de LEGO.
Momoa también señaló que continúa incorporando dinámicas lúdicas en distintos aspectos de su vida personal y profesional. «Ya sea que esté con mis hijos, haciendo películas o tocando con mi banda, estos sencillos momentos de diversión me mantienen creativo, con los pies en la tierra y conectado con las personas que amo. Incluso unos pocos minutos de diversión pueden cambiar por completo tu día», comentó.








