Boticuy ha construido una comunidad propia en plataformas digitales, redes sociales y espacios culturales, apostando por la cercanía y la colaboración con creadores para conectar con las audiencias desde una visión más humana del bienestar.
Con una presencia cada vez más potente en redes sociales, plataformas de streaming y canales digitales, Boticuy ha logrado posicionarse entre audiencias que tradicionalmente no eran abordadas por el sector salud. Su apuesta no solo ha generado reconocimiento, sino también una comunidad que se identifica con sus valores y forma de comunicarse.
Durante años, las marcas vinculadas al bienestar y la salud apostaron por mensajes formales, canales tradicionales y una comunicación centrada en los beneficios funcionales de sus productos. Sin embargo, la tienda online de suplementos y vitaminas decidió recorrer un camino distinto: acercarse a las personas desde los espacios donde hoy nacen las conversaciones, las comunidades y los vínculos de confianza.
Del marketing de guerrilla a una comunidad propia
Uno de los factores que explica el crecimiento de Boticuy es su decisión de apostar por talentos digitales emergentes cuando aún no contaban con el respaldo de grandes marcas. En lugar de la publicidad tradicional, la compañía optó por construir relaciones directas con creadores de contenido y sus audiencias.
“La publicidad tradicional tiene costos que una marca emergente con capital limitado no puede asumir. Entendimos que primero teníamos que construir reconocimiento, aunque no se tradujera en conversión inmediata”, explican desde la marca.

La estrategia permitió generar una conexión orgánica con distintas comunidades digitales. Más allá de la visibilidad, Boticuy encontró un espacio donde el vínculo emocional se convirtió en un activo de marca.
“Hoy escuchamos frases como ‘Boticuy, mi familia’ o ‘Boticuy, estás en la cima’, expresiones que nacieron de las comunidades, no de nosotros. Esa conexión se traduce en conversión y es la base sobre la que seguimos construyendo”, señalan.
Romper estereotipos sin perder credibilidad
En una categoría donde predominan los discursos convencionales, Boticuy ha logrado diferenciarse mediante una comunicación más cercana, alineada con los códigos culturales de internet y las nuevas generaciones. Para la marca, la credibilidad no se construye solo desde el producto, sino desde la confianza que se genera con las personas.
“La credibilidad en el rubro de salud no se declara, se construye acción por acción. Y para llegar a ella, primero tienes que ganar algo más difícil: la confianza”, sostienen.
Esta visión los llevó a integrarse genuinamente en las comunidades con las que trabajan, entendiendo sus dinámicas, referencias y formas de interacción.
“No llegamos como una marca de salud intentando ser cool; llegamos como alguien que comparte los mismos referentes, los mismos códigos y la misma forma de ver el mundo. Esa relación identitaria es lo que nos dio permiso para ser disruptivos. Boticuy se atrevió a romper los moldes del sector porque las comunidades con las que trabajamos también lo hacen todo el tiempo: es parte de su esencia. La disrupción no fue una decisión de marketing, fue una consecuencia natural de entender con quién estábamos hablando”, afirman.
El aprendizaje de trabajar con creadores de contenido
Iniciativas como la Copa Boticuy y diversas colaboraciones con influencers han permitido a la marca fortalecer su posicionamiento y aprender una lección clave: las comunidades valoran la autenticidad por encima de los mensajes controlados.
Desde la compañía reconocen que uno de los cambios más importantes fue dejar de asumir que la creatividad debía surgir únicamente desde la marca o la agencia.

“Tomamos una decisión que para muchas marcas todavía resulta incómoda: darles libertad creativa real. No un brief cerrado con guiones y mensajes predefinidos, sino un punto de partida claro y confianza total en que ellos sabrán cómo llevarlo a su comunidad mejor que nosotros”, explican.
El resultado ha sido una comunicación percibida como más auténtica y cercana. “Cuando el mensaje no suena a publicidad, la audiencia no lo trata como publicidad”, destacan.
Más allá del entretenimiento: conversaciones con impacto
La estrategia de Boticuy también contempla colaboraciones con creadores que impulsan conversaciones sobre cultura, comunidad e impacto social, una decisión que responde a la naturaleza de la marca.
“¿Qué puede ser más social que la salud? Es uno de los pilares de una vida digna, al mismo nivel que la educación o la vivienda. Todos, sin excepción, queremos que nuestros representantes garanticen acceso a salud de calidad. No es un tema de nicho ni de élite; es una conversación universal”, sostienen.

Bajo esta premisa, la compañía busca integrarse en espacios donde se dialoga sobre temas relevantes para la vida cotidiana de los peruanos, entendiendo que el bienestar es una conversación transversal.
Además, esta visión se refleja en su propuesta comercial, enfocada en ofrecer productos accesibles para un público amplio.
“Boticuy existe con precios al alcance de la mayoría de los bolsillos porque el cuidado de la salud no puede ser privilegio de unos pocos. Esa es nuestra posición y es coherente con los espacios y los creadores que elegimos: voces que le hablan a la gente real, no a un segmento aspiracional”, remarcan.
El siguiente paso: convertir la experiencia en comunidad
De cara al futuro, la marca proyecta expandir su presencia hacia nuevos nichos y formatos, manteniendo el vínculo con las comunidades que impulsaron su crecimiento.
La evolución ya comenzó con iniciativas que trascienden el streaming, incluyendo colaboraciones musicales, presencia en obras de teatro y patrocinio de actividades deportivas comunitarias.
“Hemos auspiciado un videoclip de cumbia con Achal, un artista con proyección internacional. Hemos llegado a obras de teatro que abordan temas sociales. Hemos patrocinado equipos de fulbito de pichanga, no como activación forzada, sino porque ellos mismos nos buscaron con un pedido genuino. Y eso marca un antes y un después: ya no somos solo nosotros tocando puertas; la marca está en un punto en el que la encuentran”, resaltan.

Sin embargo, uno de los proyectos más ambiciosos es la creación de un espacio físico propio que combine bienestar, entretenimiento y cercanía con los creadores de contenido.
“La evolución pasa por consolidar las comunidades con las que iniciamos y seguir entrando a nuevos nichos donde el público ya tiene interés en su salud y bienestar. El proyecto que mejor resume hacia dónde vamos es el primer Boticuy físico. No será una farmacia ni un punto de venta de multivitamínicos. Será una experiencia: un espacio donde puedas ser atendido por tu streamer favorito, encontrar merchandising y venir a pasar un buen momento”, adelantan.
Más allá de la venta de productos, Boticuy busca consolidar una cultura de marca basada en la conexión emocional con las personas.
“No hacemos marketing de vitaminas. Apuntamos a alegrarle la vida a las personas y convertir esa emoción en una venta. Lo que estamos construyendo no se replica con un manual; se replica con cultura”, concluyen.
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