Las salas de cine han sido las grandes perdedoras con el boom de las nuevas formas de consumo audiovisual vía internet. Luego del shock inicial, ya comienzan a diversificarse para no desaparecer.

El streaming, y sobre todo la masificación trepidante que ha experimentado en el último año, ha ido dejando varias víctimas en el camino. El gremio de Hollywood, por ejemplo, comienza a resentir algunas prácticas laborales y para muestra la demanda de Scarlett Johansson a Disney. Y luego tenemos a las cadenas de distribución y exhibición, que ante la ausencia de público en las salas ven su supervivencia en jaque.

En cuestión de meses, ir a ver una película en gran pantalla pasó de ser un entretenimiento rutinario y común, a una práctica de nostalgia. La experiencia parece tomar características inéditas y aún las empresas no logran edificar una política que permita convertir esa nueva forma de consumo en algo rentable. Pero los esfuerzos ya están en marcha.

Así lo hace AMC

Por ejemplo, reporta la revista Business Insider que AMC, la mayor cadena de cines a nivel mundial con más de 11.000 pantallas, decidió lanzarse de lleno a la economía digital para aumentar sus ingresos dado que, naturalmente, lo que perciben por la venta de entradas ya no sostiene al negocio.

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La compañía emprendió el esfuerzo de lanzar su propia criptomoneda y trabaja en la comercialización de NFT vinculados a grandes estrenos, esto se hará de la mano de los grandes estudios de Hollywood. La idea es convertir al cine en una experiencia que va mucho más allá de la pantalla.

Esto no solo se le ha ocurrido a AMC, también a los propios cineastas. Dos ejemplos recientes son Quentin Tarantino y Lana Wachowski, que anunciaron la puesta en circulación de NFT conmemorativos de Pulp Fiction y The Matrix Resurrections, respectivamente.

Por otra parte, AMC adaptó toda su infraestructura técnica para admitir el pago de las entradas mediante Bitcoin, Ethereum, Litecoin, Dogecoin y Shiba Inu.

Otra estrategia de la empresa está basada en sus icónicas palomitas de maíz. AMC decidió comercializarlas fuera de sus recintos y a partir del año que viene se podrán adquirir en quioscos, centros comerciales y supermercados. El producto, debidamente empaquetado y customizado con la marca de la empresa, permitirá a los asistentes al cine llevarse un pedacito de la experiencia del cine a sus casas. ¿Funcionarán estas estrategias o están las salas de cine condenadas a la extinción?