Sergio Roitberg, fundador y CEO de Newlink, plantea que la adopción de inteligencia artificial obliga a las empresas a revisar su forma de liderar, comunicar y relacionarse con sus equipos y audiencias.
La conversación empresarial sobre inteligencia artificial suele concentrarse en productividad, automatización y eficiencia. Para Sergio Roitberg, fundador y CEO de Newlink, el impacto de esta tecnología alcanza también dimensiones menos visibles de las organizaciones: la manera en que se toman decisiones, se construye autoridad y se genera confianza entre líderes, colaboradores y públicos externos.
El periodista y consultor global llegará al Perú para presentar “Somos Otros”, libro en el que aborda las transformaciones que han experimentado las personas y las organizaciones frente a la pandemia, la incertidumbre y la aceleración tecnológica. Desde esa perspectiva, plantea que el avance de la IA no elimina la necesidad de liderazgo, sino que modifica las capacidades que las empresas necesitan para atravesar escenarios de cambio.
El liderazgo empresarial cambia frente a la inteligencia artificial
Para Roitberg, uno de los cambios más importantes está en la expectativa sobre el papel de los líderes. Si durante años se asoció el liderazgo con tener respuestas y controlar los procesos, los entornos actuales requieren una mayor capacidad para tomar decisiones con información incompleta, incorporar distintas perspectivas y permitir que los equipos participen en la búsqueda de soluciones.
La inteligencia artificial agrega una nueva dimensión a ese escenario. Su capacidad para procesar información y acelerar determinadas tareas puede modificar la distribución del trabajo dentro de las organizaciones, pero también obliga a revisar qué actividades continúan dependiendo del criterio humano. Creatividad, curiosidad, empatía y capacidad para formular preguntas adquieren relevancia en procesos donde la tecnología puede producir respuestas con rapidez, pero no necesariamente determinar cuál es la decisión adecuada para cada contexto.
“Cuanto más inteligente se vuelva la tecnología, más humanas tendrán que ser las organizaciones. La inteligencia artificial puede acelerar procesos, pero no puede reemplazar la confianza ni el sentido que las personas necesitan para comprometerse”, señaló Roitberg. Bajo esta mirada, la discusión empresarial deja de estar centrada únicamente en qué tareas puede asumir una herramienta de IA y pasa también por cómo se reorganizan los vínculos dentro de una compañía.
La reputación también entra en una etapa de mayor exposición
El cambio alcanza a la comunicación corporativa. En entornos digitales, las empresas ya no tienen el mismo control sobre la circulación de información y sobre la conversación que se genera alrededor de sus decisiones. Colaboradores, clientes y otros públicos pueden contrastar mensajes, compartir experiencias y cuestionar rápidamente las diferencias entre el discurso de una organización y sus acciones.
En ese contexto, incrementar la cantidad de mensajes no necesariamente resuelve un problema de confianza. La consistencia entre lo que una compañía comunica, las decisiones que toma y la experiencia que genera se vuelve un elemento central para su reputación. La incorporación de inteligencia artificial añade además nuevas preguntas sobre transparencia: cómo se utiliza, qué decisiones interviene, qué información procesa y cuáles son los límites que establece cada organización.
“La reputación ya no se controla desde una oficina. Se construye todos los días a partir de las decisiones de una organización y de la experiencia que genera en las personas”, sostuvo Roitberg. El planteamiento forma parte de las ideas desarrolladas en “Somos Otros”, que presentará durante su visita al Perú, donde abordará los cambios que están atravesando el liderazgo, el trabajo y las relaciones entre las organizaciones y las personas.







