La compañía puso a prueba un modelo de IA en ocho dispositivos Android simulados y estudió su capacidad de replicarse sin intervención humana.
La inteligencia artificial podría llegar a crear copias de sí misma y funcionar en distintos dispositivos sin necesitar supervisión humana. Así lo plantea un estudio de Anthropic, publicado el 12 de octubre de 2026, que analiza los avances de los modelos de IA y su capacidad para operar fuera de los grandes centros de datos.
Los investigadores consideran que los sistemas más pequeños podrían desarrollar estas capacidades antes de finalizar el año. Sin embargo, aclaran que todavía no se ha demostrado que una IA pueda replicarse y propagarse de forma completamente autónoma entre dispositivos domésticos reales.
Anthropic logra ejecutar un modelo de IA en dispositivos Android TV
Para comprobar hasta dónde puede llegar esta tecnología, Anthropic reunió 15 dispositivos Android TV de aproximadamente 55 dólares cada uno. Los investigadores utilizaron estos equipos para ejecutar Gemma4-26B-A4B, un modelo de inteligencia artificial desarrollado por Google.
Como ninguno de los aparatos tenía suficiente capacidad para ejecutar el modelo por separado, sus componentes fueron distribuidos entre todos los dispositivos. El sistema consiguió funcionar, aunque a una velocidad de apenas 0,39 tokens por segundo. El resultado permitió comprobar que varios equipos económicos pueden trabajar juntos para realizar tareas que normalmente requieren computadoras más potentes.
La investigación también evaluó qué tan bien pueden adaptarse los modelos de IA a diferentes dispositivos. Uno de los sistemas analizados consiguió configurar y ejecutar modelos en ocho de los nueve tipos de hardware examinados. Para Anthropic, este resultado muestra que la tecnología está mejorando su capacidad para funcionar en equipos con características distintas.
Los modelos de IA ya consiguen replicarse
En un segundo experimento, distinto al realizado con los 15 dispositivos Android TV, Anthropic evaluó si una inteligencia artificial podía replicarse entre diferentes equipos. Para ello, utilizó un entorno controlado con ocho dispositivos Android simulados, donde los modelos debían realizar las tareas necesarias para establecer nuevas copias.
El modelo GLM-5.2 logró completar el proceso en cuatro de cinco intentos, alcanzando los ocho dispositivos disponibles. En la prueba restante consiguió llegar a siete. Sin embargo, los investigadores facilitaron algunas condiciones del experimento, por lo que estos resultados no significan que la tecnología ya pueda propagarse de forma autónoma en redes reales.
La compañía explica que todavía existe una diferencia entre los modelos más avanzados y los que pueden funcionar en equipos económicos. Los primeros tienen mayores capacidades, pero necesitan más recursos. Los segundos requieren menos potencia, aunque todavía cometen errores al realizar tareas complejas. Anthropic estima que esta brecha podría reducirse en los próximos meses.
La autorreplicación de IA plantea nuevos riesgos de ciberseguridad
Uno de los principales riesgos sería que estos sistemas llegaran a utilizar dispositivos conectados a internet sin autorización de sus propietarios. Televisores inteligentes y otros aparatos con medidas de seguridad deficientes podrían proporcionar recursos para ejecutar copias de una IA. Esto haría más difícil detener su funcionamiento, especialmente si estuviera distribuido entre numerosos equipos.
No obstante, Anthropic señala que una eventual propagación podría ser lenta y dejar señales detectables. Las limitaciones de los dispositivos domésticos dificultarían la ejecución de los modelos, mientras que el intercambio constante de información entre equipos podría generar actividad inusual en las redes.
Por ahora, la investigación no demuestra que exista una IA capaz de propagarse libremente entre hogares. Sin embargo, sus resultados muestran avances que podrían plantear nuevos desafíos para la seguridad digital. Ante este escenario, Anthropic considera importante fortalecer la protección de los dispositivos conectados y estudiar estas capacidades antes de que puedan utilizarse fuera de entornos controlados.










