Casi 7 de cada 10 trabajadores peruanos se encuentran en la informalidad. La Organización Internacional del Trabajo señala que el problema no depende únicamente de las normas laborales y requiere medidas coordinadas.
Perú cerró 2025 con uno de los mercados laborales más afectados por la informalidad en América Latina. La tasa reportada para el país alcanzó el 69,8%, una proporción que coloca a la formalización del empleo entre los principales desafíos para el nuevo Gobierno de Keiko Fujimori.
El panorama aparece después de los anuncios realizados por el Ejecutivo durante las Fiestas Patrias en materia laboral. Entre las medidas comunicadas figuran cambios en la Remuneración Mínima Vital (RMV), iniciativas dirigidas a las micro y pequeñas empresas y programas para facilitar el acceso de jóvenes al mercado de trabajo. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la reducción de la informalidad requiere una estrategia que también considere factores productivos y sociales.
¿Cuál es la tasa de informalidad laboral en Perú según la OIT?
La tasa de informalidad laboral en Perú alcanzó el 69,8% al cierre de 2025, según la información de la OIT recogida en el reporte utilizado para este análisis. Esto significa que cerca de siete de cada diez personas ocupadas trabajaron bajo condiciones que no corresponden a un empleo formal. Aunque el indicador se redujo alrededor de un punto porcentual frente a 2024, el país continúa entre los mercados laborales con mayor presencia de empleo informal en la región.
Con este resultado, Perú se ubicó por debajo de Bolivia, que registró una tasa de informalidad de 82,2%, y Ecuador, con 70,1%. La diferencia frente a este último país fue de apenas 0,3 puntos porcentuales.
La OIT señala que este fenómeno puede presentarse tanto en actividades que operan fuera de los registros formales como dentro de empresas constituidas legalmente. En Perú, alrededor del 20% del empleo informal se encuentra dentro de compañías registradas formalmente, lo que evidencia que la formalización empresarial no garantiza por sí misma relaciones laborales formales.

Por otro lado, el tamaño de las unidades productivas también influye. Las empresas de menor escala presentan mayores niveles de informalidad, sobre todo en sectores como comercio, construcción, actividad agropecuaria y hospitalidad. A esto se suman las brechas de productividad y competencias, que pueden dificultar el acceso de los trabajadores a empleos formales de mayor calidad.
¿Qué medidas necesita Perú para reducir la informalidad laboral?
Para la OIT, reducir la informalidad de manera sostenida requiere combinar políticas laborales con medidas de desarrollo productivo, capacitación y protección social. La fiscalización y los cambios en las reglas de contratación, por sí solos, no resolverían las barreras que enfrentan empresas y trabajadores para incorporarse a la formalidad.
El desarrollo de las micro y pequeñas empresas ocupa un lugar relevante dentro de esta estrategia. Elevar su productividad y fortalecer sus capacidades puede generar mejores condiciones para sostener empleos formales. Al mismo tiempo, la capacitación laboral resulta necesaria para reducir las brechas entre las competencias de los trabajadores y las necesidades del mercado, especialmente entre los jóvenes.

Perú cuenta desde abril de 2026 con la Estrategia Nacional de Formalización Laboral 2026-2040, elaborada con asistencia técnica de la OIT. El documento establece como objetivo alcanzar progresivamente un 50% de empleo formal para 2040 y plantea acciones que involucran a más de veinte entidades públicas.
La estrategia contempla medidas vinculadas con productividad, desarrollo de competencias, cumplimiento de la normativa laboral, inspección y protección social. Las medidas anunciadas por el Gobierno también forman parte de esta agenda. Entre ellas se encuentran el incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV), mecanismos de apoyo para las micro y pequeñas empresas y programas orientados a facilitar el acceso de los jóvenes al mercado laboral.







