Yatekomo lanzó una edición limitada protagonizada por el campeón del mundo Marc Cucurella, quien reinterpreta el himno que marcó el recorrido de España en el Mundial para presentar una promoción para los aficionados.
La conquista del Mundial 2026 continúa generando oportunidades comerciales para los jugadores de la selección española. A poco más de una semana de que La Roja levantara su segunda Copa del Mundo, las marcas siguen aprovechando el impacto cultural que dejó el torneo para conectar con los aficionados.
Una de las más recientes es Yatekomo, que presentó una edición limitada protagonizada por Marc Cucurella, uno de los futbolistas que más protagonismo ganó durante la competición gracias a su rendimiento en la cancha y al cántico que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos de la campaña española.
Del himno de la afición a una campaña publicitaria
El video promocional recupera el popular cántico dedicado al lateral izquierdo, que se viralizó durante el Mundial y terminó acompañando buena parte del recorrido de España hacia el título.
En la versión original, los aficionados cantaban: «Cucu-Cucurella, se come una paella, se bebe una Estrella» y «Haaland, tiembla, que viene Cucurella». Para la campaña, el propio futbolista interpreta la primera parte de la canción, pero hace una pausa antes de mencionar la paella para sorprender con un nuevo remate: «No… este año unos Yatekomo», vinculando el eslogan con la nueva edición del producto.
La colaboración también incluye una promoción para los consumidores. Quienes adquieran la edición limitada del nuevo Yatekomo sabor carne y pollo podrán participar por premios como una camiseta autografiada por Cucurella y un balón firmado por el internacional español.
Las marcas siguen capitalizando el fenómeno Cucurella
La elección de Cucurella no resulta casual. Durante el Mundial 2026, el defensor se consolidó como una de las piezas más importantes del equipo dirigido por Luis de la Fuente, disputando la totalidad de la final frente a Argentina y firmando actuaciones destacadas durante todo el torneo, incluyendo dos asistencias frente a Austria y una recordada salvada sobre la línea en la semifinal contra Francia.
Sin embargo, su impacto trascendió lo deportivo. Su personalidad, cercanía con los aficionados y el cántico que nació en las gradas terminaron convirtiéndolo en uno de los rostros más reconocibles de la selección campeona, transformando una simple canción de hinchas en un fenómeno viral que rápidamente llegó a redes sociales.
Ese tipo de reconocimiento espontáneo representa una oportunidad para las marcas. En lugar de construir notoriedad desde cero, compañías como Yatekomo aprovechan códigos culturales que el público ya identifica para integrarlos de forma natural dentro de sus campañas.
Cuando un momento deportivo se convierte en un activo de marketing
El caso de Yatekomo demuestra cómo el marketing deportivo ya no depende únicamente de los resultados en el campo. Los momentos que nacen de la afición —como un cántico, un gesto o una celebración— pueden convertirse en activos de comunicación con un enorme potencial comercial.
La estrategia también refleja la rapidez con la que las marcas reaccionan a los fenómenos culturales. Apenas unos días después de que España conquistara el Mundial, Yatekomo transformó uno de los símbolos más recordados del torneo en el eje de una campaña que combina entretenimiento, edición limitada y promociones para los consumidores.
Más allá del lanzamiento del nuevo sabor, la colaboración evidencia cómo las marcas buscan extender la conversación generada por los grandes eventos deportivos y mantener vigente el vínculo emocional que los aficionados construyeron con sus protagonistas.









