La llegada de Labubu a Azteca 7 marca un nuevo capítulo en la estrategia de expansión de Pop Mart, que continúa transformando a su personaje más popular en una propiedad intelectual capaz de trascender las figuras coleccionables y conquistar nuevos espacios de entretenimiento.
Lo que comenzó como un personaje de nicho dentro del universo del coleccionismo de diseño acaba de dar un nuevo salto hacia el entretenimiento masivo. Azteca 7 anunció la llegada de Labubu a su programación, una decisión que confirma cómo Pop Mart está llevando a su propiedad intelectual más valiosa hacia territorios que van mucho más allá de las tradicionales cajas sorpresa que la hicieron famosa.
La noticia llega en un momento especialmente significativo. Durante los últimos años, Labubu ha dejado de ser únicamente una figura coleccionable para convertirse en un fenómeno cultural global, impulsado por redes sociales, colaboraciones estratégicas y una comunidad de seguidores que ha transformado al personaje en uno de los activos más reconocibles de la industria del entretenimiento asiático.
La aparición en televisión representa un paso más dentro de una estrategia que busca ampliar el alcance de la marca y fortalecer la relevancia de un personaje que hoy genera conversación mucho más allá del mundo del coleccionismo.
De figura coleccionable a fenómeno cultural
El crecimiento de Labubu es uno de los casos más llamativos de construcción de propiedad intelectual de los últimos años.
Creado por el artista Kasing Lung como parte de la serie The Monsters, el personaje encontró una nueva dimensión cuando Pop Mart decidió incorporarlo a su modelo de negocio basado en blind boxes. La mecánica de las cajas sorpresa convirtió cada compra en una experiencia marcada por la expectativa y la posibilidad de obtener figuras limitadas o versiones difíciles de conseguir.
La estrategia resultó particularmente efectiva entre consumidores jóvenes acostumbrados a compartir sus descubrimientos en redes sociales. Videos de unboxing, colecciones completas exhibidas en TikTok, Instagram y YouTube, además de un creciente mercado de reventa, ayudaron a construir una comunidad global alrededor del personaje.
El resultado fue una transformación poco habitual: Labubu pasó de ser una ilustración conocida por un grupo reducido de coleccionistas a convertirse en un ícono reconocible para millones de personas alrededor del mundo.
Esa evolución ha permitido que Pop Mart expanda progresivamente el alcance de la marca mediante colaboraciones, experiencias presenciales, productos licenciados y activaciones especiales.
La televisión como nueva plataforma de crecimiento
La llegada de Labubu a Azteca 7 refleja una tendencia cada vez más visible en la industria del marketing y el entretenimiento: las propiedades intelectuales ya no se limitan a un único formato.
Hoy, los personajes más exitosos funcionan como plataformas capaces de generar ingresos, audiencias y conversación a través de múltiples canales. Videojuegos, licencias, contenido digital, experiencias inmersivas, eventos en vivo y producciones audiovisuales forman parte de una misma estrategia de construcción de marca.
En ese contexto, la televisión continúa siendo un espacio relevante para amplificar alcance y conectar con nuevas audiencias.
La decisión de Azteca 7 también coincide con una de las temporadas de mayor consumo de contenidos deportivos y de entretenimiento en México. Para la televisora, incorporar un personaje con altos niveles de reconocimiento digital representa una oportunidad para generar afinidad con públicos jóvenes y capitalizar una conversación que ya existe fuera de la pantalla.
Para Pop Mart, en cambio, el movimiento tiene una lectura más estratégica. La compañía lleva varios años trabajando para consolidar sus personajes como franquicias de largo plazo. La meta ya no es únicamente vender figuras, sino construir universos narrativos capaces de mantenerse vigentes a través de distintos formatos y generaciones.
Labubu encaja perfectamente en esa visión. Su capacidad para generar comunidad, viralidad y reconocimiento visual lo convierte en un activo con potencial para expandirse hacia nuevas plataformas sin perder identidad.
El verdadero negocio detrás de los Labubus
La aparición del personaje en televisión también evidencia un cambio más profundo dentro de la industria.
Las empresas que antes dependían exclusivamente de productos físicos están migrando hacia modelos donde el valor principal reside en la propiedad intelectual. En lugar de vender únicamente un objeto, buscan desarrollar personajes capaces de generar contenido, licencias, experiencias y colaboraciones.
Es una estrategia que durante décadas fue dominada por gigantes como Disney, Sanrio o Pokémon, pero que ahora comienza a ser replicada por nuevas compañías nacidas en el ecosistema digital y del coleccionismo.
La llegada de Labubu a la televisión mexicana es una muestra de ese proceso. Más que una aparición puntual, representa una nueva etapa en la construcción de una franquicia que continúa expandiendo su presencia en la cultura popular.
Para Pop Mart, el desafío ya no consiste en demostrar que Labubu puede vender figuras. Eso ya está probado. La siguiente meta parece ser convertirlo en una marca de entretenimiento global capaz de mantenerse vigente mucho más allá de las vitrinas de los coleccionistas.









