La marca de vodka soda, Minus 196 instaló The Chiller Room en Londres para transformar su promesa de “ice-cold refreshment” en una experiencia física dirigida a consumidores de 18 a 34 años.
Una marca de bebidas puede comunicar que su producto es refrescante o convertir esa característica en algo que el público pueda experimentar. Minus 196 optó por la segunda vía en Londres con The Chiller Room, un bar temporal con temperatura controlada que llevó al espacio físico uno de los principales atributos de su producto: la capacidad de congelar fruta a -196 °C.
La activación se instaló en Clapham Common el 30 de julio, coincidiendo con las altas temperaturas registradas en la capital británica. La propuesta permitió a los visitantes entrar en un espacio diseñado para escapar del calor, probar las variedades Peach, Lemon y Grapefruit de Minus 196 y, al mismo tiempo, interactuar con la marca en un contexto directamente relacionado con su posicionamiento.
Minus 196 convierte un dato de producto en una experiencia de marca
La idea surgió a partir de una investigación encargada por la propia marca a 2.000 adultos en Reino Unido. El estudio encontró que 52% de los encuestados preferiría vivir permanentemente con frío antes que con calor, mencionando factores como una mejor calidad del sueño, la incomodidad de sentirse sudado y una mayor irritabilidad durante los meses cálidos.
En lugar de utilizar esos resultados únicamente como argumento publicitario, Minus 196 los convirtió en el punto de partida de una experiencia. Si una parte de los británicos prefiere el frío, la marca podía ofrecer literalmente un lugar para refugiarse de las altas temperaturas. Así nació The Chiller Room, una propuesta que conecta una situación cotidiana con la característica central del producto.
Para materializarla, el equipo transformó un remolque de estructura desmontable y paredes de vidrio en un bar móvil. El espacio fue intervenido con gráficos inspirados en el hielo, imágenes de frutas y elementos visuales de la marca, mientras que su temperatura controlada reforzaba la sensación de entrar en un entorno distinto al exterior. La experiencia no se limitó a mostrar el producto: reprodujo físicamente la idea de una bebida extremadamente fría.
The Chiller Room lleva la historia de Minus 196 al territorio experiencial
La activación también funciona como una demostración del diferencial de producto de Minus 196. La bebida utiliza la Freeze Crush Technology de Suntory, mediante la cual la fruta entera es congelada a -196 °C antes de ser triturada y combinada con shochu, vodka y soda. Esa tecnología es parte de la historia que la marca utiliza para explicar el origen de su perfil frutal.
The Chiller Room traduce esa característica técnica a un lenguaje mucho más sencillo: frío. La marca no necesita explicar únicamente qué ocurre durante el proceso de elaboración, sino construir un entorno donde esa asociación pueda experimentarse directamente. La elección de Clapham Common y el lanzamiento durante una jornada de altas temperaturas añadieron además un componente de oportunidad a la campaña.
La acción forma parte de la estrategia de Minus 196 para aumentar el conocimiento de marca y estimular la prueba entre consumidores británicos de 18 a 34 años. El proyecto fue desarrollado por The ZEAL Group, con participación de ZEAL Creative y Joe Public en creatividad y campaña, Joe Public en relaciones públicas y amplificación, y ZEAL X en producción y ejecución experiencial. La integración de estas disciplinas permitió que una misma idea funcionara como activación, contenido y plataforma de conversación alrededor de la marca.







