Si bien Perú no clasificó al Mundial y la Liga 1 hizo una pausa, Cristal encontró una oportunidad para conectar con los hinchas desde una verdad cotidiana: el fútbol siempre encuentra la manera de reunirnos.
Cada Mundial transforma la rutina de millones de personas. Sin embargo, para los peruanos, esta edición llegó con la ausencia de la selección nacional en el evento más importante del ‘deporte rey’. Frente a este escenario, Cristal decidió enfocarse en una realidad mucho más cercana y auténtica, en donde cada uno de los hinchas participen.
Así nació “Sport Las Chelas”, una propuesta que pone en el centro a esos equipos de amigos que se forman alrededor de una mesa, una pantalla y entre varias cervezas compartidas. Porque, más allá de quién juega o quién gana, el fútbol sigue siendo una de las principales excusas para encontrarse con amigos.

Del estadio al barrio con “Sport Las Chelas”
“Sport Chelas” reconoce que los peruanos no necesitan que su selección esté en competencia para vivir la pasión futbolera. La conversación, las bromas, los pronósticos y las celebraciones espontáneas continúan siendo parte de la experiencia, tal cual ha ocurrido en los últimos años.

Por ello, lejos de construir un discurso nostálgico, Cristal decidió abrazar la forma en que el hincha peruano realmente consume fútbol. A través de una campaña marcada por la actitud peruana que destaca por la chacota, las apuestas amistosas y los encuentros que convierten cualquier espacio en una tribuna.
La propuesta trasciende el patrocinio o la asociación tradicional con el deporte para convertirse en una plataforma de conversación que celebra la convivencia.

Cuando las ‘chelas’ también forman parte del equipo
La iniciativa reafirma el papel que la reconocida cerveza del portafolio de Backus tiene dentro de los rituales sociales vinculados al deporte. Más que un acompañante, se convierte en un elemento que potencia los encuentros y las historias compartidas.

A través de “Sport Las Chelas”, Cristal recuerda que el verdadero espíritu futbolero no depende exclusivamente de un resultado ni de una clasificación, sino de estar presente en cada reunión entre amigos, en cada ‘vacilón’ y en cada momento que convierte un partido cualquiera en una experiencia única.
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