La marca de pañales de Kimberly-Clark presentó un experimento, transmitido en redes sociales, en el que 18 bebés interactúan con objetos de lujo valorados en 500 mil dólares para demostrar la protección contra fugas de Huggies.
La marca Huggies apostó por una estrategia poco convencional para demostrar la eficacia de uno de sus productos más conocidos. En lugar de recurrir a una demostración técnica tradicional, la compañía organizó un experimento que mezcló entretenimiento digital, contenido en vivo y una prueba directa del desempeño de sus pañales.
La iniciativa, titulada “Expensive Sh*t”, reunió a 18 bebés que interactuaron con una selección de objetos de alto valor económico mientras utilizaban los pañales Huggies Little Snugglers. La acción buscó evidenciar la capacidad del producto para evitar filtraciones incluso en situaciones imprevisibles, una preocupación frecuente entre madres y padres durante los primeros años de crianza.
Huggies y el experimento transmitido en redes sociales
La campaña surgió de la colaboración entre McCann New York y McCann New Zealand, agencias que diseñaron la idea creativa del experimento. Asimismo, la marca difundió la prueba a través de plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, donde el público pudo seguir el desarrollo del evento durante aproximadamente una hora.
La dinámica mostró a los bebés gateando, moviéndose y jugando mientras se encontraban cerca de diferentes artículos costosos, entre ellos objetos de diseño, piezas decorativas y otros elementos de lujo. La propuesta partió de una idea simple: demostrar que el producto puede proteger incluso en contextos donde cualquier fuga podría generar daños costosos.
Durante la transmisión, los padres y madres de los bebés revisaron periódicamente los pañales para verificar su desempeño. El contenido también incluyó testimonios de las familias participantes, imágenes de la vida cotidiana de los niños y explicaciones de representantes de la marca sobre las características del producto.
Aunque la retransmisión se presentó como un evento en vivo, el material correspondía a un video editado previamente. La pieza audiovisual mostró el experimento con una narrativa que alternó momentos del test, reacciones de los participantes y escenas adicionales del entorno familiar de los bebés.
Incluso, según datos compartidos por la campaña, la transmisión en TikTok llegó a superar los 22 mil espectadores simultáneos. El experimento buscó captar la atención del público mediante una mezcla de humor, riesgo simbólico y demostración de producto.







