El colectivo activista Everyone Hates Elon intervino una valla publicitaria de Meta Glasses en Londres para cuestionar los riesgos de privacidad, vigilancia y consentimiento.
La conversación en torno a los lentes inteligentes de Meta trascendió la publicidad de la propia compañía y llegó a las calles de Londres. El colectivo activista Everyone Hates Elon respondió a la reciente campaña protagonizada por Kylie Jenner con una intervención urbana que replantea el mensaje de la marca y abre un debate sobre el impacto de esta tecnología en la privacidad de las personas.
La acción se instaló en una valla publicitaria ubicada cerca de la sede de Meta y aprovecha un efecto óptico para modificar la imagen dependiendo del punto desde el que se observe. Así, una pieza creada para promocionar el producto termina convirtiéndose en una crítica a la vigilancia asociada a los dispositivos con cámaras integradas.
Una intervención que transforma el mensaje de Meta
Desde un primer ángulo, la valla reproduce el anuncio original de Meta Glasses protagonizado por Kylie Jenner. Sin embargo, al desplazarse hacia un costado, el rostro de la celebridad cambia por una versión mucho más inquietante, mientras aparece el mensaje «We’re Always Watching» («Siempre estamos observando»), acompañado por el logotipo de Meta.
El recurso visual convierte el cambio de perspectiva en el eje de la intervención. Lo que inicialmente parece una campaña convencional revela un mensaje completamente distinto cuando el espectador modifica su posición, reforzando la idea de una vigilancia constante.
La pieza utiliza los mismos códigos visuales de la publicidad exterior para resignificar el anuncio original y generar una reacción inmediata. En lugar de crear una campaña independiente, el colectivo interviene directamente el universo gráfico de Meta para cuestionar el discurso con el que la compañía presenta sus lentes inteligentes.
Privacidad, consentimiento y el debate sobre los lentes inteligentes
Con esta acción, Everyone Hates Elon busca llamar la atención sobre las implicancias que pueden tener los lentes inteligentes equipados con cámaras en espacios públicos, especialmente en temas relacionados con la privacidad, el consentimiento y la seguridad de las personas.
La intervención aprovecha la notoriedad alcanzada por la campaña de Meta Glasses para trasladar la conversación hacia un terreno más amplio: el impacto social de una tecnología que permite registrar imágenes y video de forma cada vez más discreta mientras continúa expandiéndose entre los consumidores.
Más allá de cuestionar un producto específico, la acción demuestra cómo una intervención urbana puede apropiarse del lenguaje publicitario para participar en un debate público. En este caso, la publicidad exterior deja de funcionar únicamente como soporte comercial y se convierte en una plataforma para discutir el papel que desempeñan las tecnologías emergentes en la vida cotidiana.









