Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, el país supera el promedio regional en dimensiones clave como gobernanza, adopción, ecosistema de datos y conectividad.
La inteligencia artificial (IA) viene posicionándose como un motor estratégico clave para el crecimiento y la competitividad. Las empresas peruanas no son ajenas a ello y están acelerando la implementación de dicha tecnología.
En diciembre del año pasado, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, impulsado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), midió el estado de avance de la IA en 19 países de la región.
De acuerdo a los datos recopilado por el ILIA, Perú ha mejorado más de 6,2 puntos y se consolida como uno de los mercados con mayor dinamismo. El informe ubica al país dentro del grupo de economías “Adoptantes”, caracterizadas por avances intermedios, pero con una aceleración significativa en el uso e integración de IA.
En ese sentido, Perú destaca especialmente por su intensidad de uso, lo que evidencia que tanto organizaciones como ciudadanos están incorporando la tecnología a mayor escala. De hecho, para el sector empresarial, la IA está dejando de ser un piloto aislado para convertirse en un habilitador estructural de competitividad.
María Eugenia Basauri, Country Manager de SONDA Perú, señala que el país atraviesa una etapa decisiva. “Estamos viendo cómo la IA pasa de la experimentación a la integración estratégica. Sectores como banca, retail, telecomunicaciones, minería y servicios ya están incorporando soluciones basadas en IA para optimizar operaciones, fortalecer la gestión de riesgos y transformar la experiencia del cliente”, comenta.
El estudio de CENIA y CEPAL advierte que el siguiente salto competitivo para países como Perú dependerá de fortalecer pilares clave: mayor investigación y desarrollo académico, formación avanzada de talento especializado e infraestructura de cómputo con capacidad de procesamiento de alto rendimiento. “La diferencia competitiva ya no radica en si se adopta IA, sino en la velocidad, profundidad y gobernanza con que se integra en los procesos críticos del negocio”, afirma Basauri.
La IA como ventaja competitiva
Por consiguiente, las empresas que logren convertir la IA en una ventaja competitiva deberán enfocarse en cinco dimensiones fundamentales:
- Transformación del modelo operativo: las organizaciones que integran la IA en procesos core —finanzas, cadena de suministro, experiencia del cliente, gestión de riesgo— son las que logran impactos sostenidos en productividad y rentabilidad.
- Gobernanza y calidad del dato: la efectividad de la IA depende directamente de la calidad de la información. Implementar políticas claras de gestión, integración y protección de datos, por ejemplo, unificando bases de clientes en retail o estandarizando información financiera en banca, garantiza resultados más precisos, reduce sesgos y mejora la toma de decisiones.
- Talento e Investigación: es indispensable desarrollar equipos interdisciplinarios con capacidades en ciencia de datos, machine learning, analítica avanzada y gobierno de información. Fortalecer la investigación y el desarrollo contribuirá a generar conocimiento propio y soluciones adaptadas.
- Infraestructura y arquitectura tecnológica: la IA requiere capacidad de procesamiento, almacenamiento y entornos seguros para operar a escala. La adopción de arquitecturas híbridas y multicloud permite soportar cargas de trabajo avanzadas sin comprometer continuidad operativa ni eficiencia financiera.
- Medición de impacto en términos de negocio: las organizaciones más avanzadas están evaluando las ganancias de productividad derivadas del uso de la IA, priorizando indicadores como reducción de costos operativos, incremento de ingresos, mitigación de riesgos y mejora de experiencia del cliente.
QUIZÁ TE PUEDA INTERESAR







