Lanzada en 2016 por la RAE junto a la Academia de la Publicidad, la campaña “Lengua madre solo hay una” recurrió al humor y la ironía para cuestionar el uso excesivo de anglicismos en los spots de las marcas.
En la industria publicitaria, utilizar palabras en inglés suele asociarse con modernidad, exclusividad y sofisticación. Sin embargo, la Real Academia Española (RAE) decidió cuestionar esta práctica con una campaña que llevó esa lógica al extremo: presentó productos ficticios con anuncios cargados de anglicismos para demostrar que un mensaje no necesariamente mejora por estar escrito en otro idioma.
La iniciativa, denominada “Lengua madre solo hay una”, fue presentada en mayo de 2016 junto a la Academia de la Publicidad. En lugar de recurrir a un discurso institucional, la propuesta de Grey Spain utilizó el humor y la ironía para evidenciar el uso excesivo del inglés en los anuncios comerciales.
Dos productos ficticios que escondían una crítica a los anglicismos
La campaña presentó dos productos que podían solicitarse gratuitamente a través de páginas web creadas para la acción. El primero era una línea de gafas de sol para hombres llamada Sunset Style with Blind Effect. Su publicidad prometía estilo y atractivo, aunque el producto tenía una característica poco conveniente: sus lentes eran tan oscuros que impedían ver.

El segundo producto era Swine, un supuesto perfume femenino cuyo nombre significa «cerdo» en inglés. Su comercial utilizaba frases como «Cada noche nace en ti una new woman» para presentarlo como una fragancia sofisticada.
Sin embargo, quienes solicitaron una muestra descubrieron que el perfume tenía olor a cerdo. Con ambos productos, la campaña parodiaba los anuncios de belleza y moda para mostrar cómo el inglés podía hacer que propuestas poco atractivas parecieran deseables.

La crítica de la RAE al uso del inglés en la publicidad
Detrás de esta acción estaba la preocupación por el crecimiento de los anglicismos en los anuncios comerciales. Un estudio de la Academia de la Publicidad y la Universidad Complutense de Madrid identificó que 322 marcas utilizaron el inglés en sus anuncios durante 2015. Además, señaló que esta práctica se había multiplicado por diez en los 12 años anteriores.

La RAE y la Academia de la Publicidad buscaban cuestionar el uso innecesario de extranjerismos cuando existían palabras equivalentes en español. La crítica no apuntaba a cualquier incorporación del inglés, sino a utilizarlo como recurso para revestir de exclusividad o modernidad mensajes que podían comunicarse con claridad en castellano.
A través de esta propuesta, “Lengua madre solo hay una” llevó al terreno de la publicidad una discusión sobre el lenguaje de las marcas. Su planteamiento fue directo: utilizar términos extranjeros no garantiza que un producto parezca mejor ni que un anuncio resulte más efectivo.






