Tras conquistar su segundo título ATP, Ignacio Buse participó en un conversatorio con colaboradores de Banco Falabella Perú, donde compartió aprendizajes sobre esfuerzo, disciplina, resiliencia y la importancia de disfrutar cada etapa del camino
¿Qué puede enseñarnos el tenis sobre cómo enfrentar los retos? La pregunta fue el punto de partida del conversatorio que Banco Falabella Perú organizó junto al tenista peruano Ignacio Buse para sus colaboradores. Buscó conocer la historia detrás de su trayectoria y conectar su experiencia en el alto rendimiento con aprendizajes vinculados a la disciplina, constancia, resiliencia y capacidad de seguir avanzando.
Buse, de solo 22 años, llega a este espacio tras alcanzar un nuevo hito en su carrera al conquistar su segundo título ATP en Winston-Salem. A este logro se suma su histórica convocatoria para disputar la Laver Cup en Londres, convirtiéndose en el primer peruano en participar en este torneo, además de su clasificación a los Qualifiers de la Copa Davis con la selección peruana.
Ignacio Buse se encuentra en una etapa de crecimiento que permite poner en perspectiva todo aquello que ocurre antes de levantar un trofeo: preparación, decisiones, presión, momentos complejos y una rutina sostenida durante años.

Detrás de cada resultado existe un proceso
La historia que Ignacio compartió con los colaboradores comenzó lejos de los triunfos que hoy marcan su temporada. En diciembre, cuando se preparaba para iniciar el año competitivo, sufrió una rotura parcial del tendón de Aquiles que lo dejó fuera del Open de Australia. El regreso llegó en febrero, sin una pretemporada completa y con la necesidad de recuperar progresivamente la confianza en la cancha.
“La primera semana fue muy dura, pero después fui viendo la parte positiva, de ir poco a poco. Cuando vuelves de una lesión es muy difícil, pero también es importante estar bien acompañado de tu entorno.”, contó Ignacio Buse durante el conversatorio.
Desde entonces, la temporada tomó otro rumbo. Ignacio contó que los tenistas pasan cerca de 30 a 35 semanas del año viajando y que gran parte del circuito implica convivir con derrotas, lejos de la familia y con largos periodos de incertidumbre. En ese contexto, explicó que una de las claves ha sido concentrarse en el proceso y entender que el trabajo no garantiza un resultado, pero sí aumenta las posibilidades de alcanzarlo.
Esta perspectiva también atraviesa su manera de vivir la competencia. Buse contó que durante este año buscó disfrutar los entrenamientos y no permanecer pendiente únicamente del resultado. Incluso al recordar sus primeros torneos profesionales, cuando las condiciones económicas y logísticas eran más difíciles, destacó que también encontró motivos para disfrutar esa etapa.

Conectando deporte y cultura laboral
La experiencia de Buse encontró un punto de conexión con la mirada de Banco Falabella sobre los retos profesionales. Para Matías Aranguren, CEO de Banco Falabella Perú, lo que representa el tenista está en su capacidad para continuar esforzándose y mantener claridad sobre aquello que busca alcanzar.
Aranguren también destacó que esa mentalidad tiene puntos de encuentro con la dinámica de los equipos del banco: trabajar por un objetivo claro, mantener una visión sobre hacia dónde se quiere llegar y no desistir durante el proceso. Desde esa perspectiva, el conversatorio buscó que los colaboradores conectaran con la trayectoria de Ignacio como una fuente de inspiración aplicable a sus propios desafíos.
“Hay resiliencia, esfuerzo, trabajo en equipo, tener la visión de hacia dónde quiero llegar y cómo lo voy a hacer, y no desistir en ese proceso y en ese camino. Nacho y la charla han sido una fuente de inspiración para nosotros.”, afirmó.

A esta conexión se suma la manera en que Banco Falabella entiende su acompañamiento al deporte. Ignacio Buse forma parte de un proyecto de embajadores que reúne a destacados deportistas peruanos de distintas disciplinas, una iniciativa con la que el banco busca impulsar el deporte nacional y acompañar, desde una mirada de largo plazo, a quienes representan al Perú.
Carla Bernaola, gerente de Gestión Humana de Banco Falabella Perú, resaltó que esta apuesta responde al compromiso de construir relaciones sostenibles con sus embajadores, acompañándolos en cada etapa de su desarrollo, más allá de los resultados. Así, la experiencia de Ignacio también dialoga con el propósito del banco de ayudar a sus clientes y colaboradores a disfrutar más la vida.
Para la organización, disfrutar el proceso también se traslada al día a día. Bernaola explicó que generar espacios como este conversatorio permite que los colaboradores conozcan a los deportistas que forman parte de la iniciativa y escuchen directamente sus experiencias. El aprendizaje también busca trasladarse a la rutina: trabajar con energía positiva y con claridad sobre el impacto que tiene su labor en la vida de los clientes.
Así, el encuentro entre Banco Falabella e Ignacio Buse puso en común dos recorridos que parten de escenarios distintos, pero encuentran coincidencias en la forma de enfrentar los desafíos: aprender de los momentos difíciles y confiar en un proceso que no siempre ofrece resultados inmediatos. Detrás de cada logro también hay muchas oportunidades para volver a intentarlo.
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