Con una narrativa centrada en la innovación y una tecnología que prometía revolucionar los análisis de sangre, Theranos llegó a alcanzar una valoración de US$9.000 millones antes de que se demostrara que su producto estrella nunca llegó a funcionar correctamente.
El reciente estreno del documental “You can see everything” volvió a poner los ojos encima de una de las start-up más polémicas de los últimos tiempos: Theranos. El proyecto tecnológico fundado por Elizabeth Holmes que fue capaz de engañar a los hombres más poderosos de Silicon Valley.
La promesa de una revolución tecnológica, a través de análisis de sangres menos costosos y engorrosos, fue suficiente para que decenas de personas confiaran en que Theranos había llegado al mercado para cambiarlo todo. Sin embargo, una investigación periodística puso en aprietos a Elizabeth Holmes cuando su compañía estaba valorada en US$9.000 millones.
El origen de Theranos
Con tan solo 19 años, Elizabeth Holmes abandonó la universidad de Stanford para hacer realidad una insólita idea que prometía revolucionar la medicina. La joven creó un prototipo que buscaba detectar enfermedades infecciosas a través de muestras microscópicas de sangre.
La idea evolucionó hacia un modelo capaz de detectar marcadores de colesterol, diabetes, cáncer y otras enfermedades con tan solo unas pocas gotas de sangre. Las muestras se tomaban con un dispositivo de extracción de sangre diseñado por Theranos y se analizaban en su minilaboratorio apodado “Edison”.
Su objetivo era realizar análisis de sangre más fáciles, rápidos y económicos, una propuesta de valor que competía contra compañías como Labcorp y Quest Diagnostics. Estas últimas utilizaban los tradicionales tubos de sangre para hacer análisis que tardaban días.
¿Cómo logró crecer Theranos?
Tras abandonar Standford, Elizabeth Holmes utilizó el dinero ahorrado por sus padres para su educación en el capital inicial de Theranos. Logró convencer a su profesor Channing Robertson de apoyarla, quién le facilitó el contacto de inversores. A finales del 2004, la joven ya había recaudado 6 millones de dólares.
Poco a poco, fue sumando a importantes inversores como Rupert Murdoch, Larry Ellison y la familia Walton. A esta lista se sumaron políticos como Henry Kissinger, George Shultz y James Mattis. Este importante grupo permitió que la compañía aumente su valor a 700 millones de dólares.
Sin embargo, su crecimiento se vio impulsado por una mentira. Su producto estrella, la Edison, arrojaba resultados inexactos y peligrosos para la salud de los pacientes. Al inicio, Theranos prometía realizar más de 200 pruebas con una sola gota de sangre. La muestra era insuficiente para detectar cientos de patologías.

Por ello, posteriormente, comunicaron que se necesitaba “unas cuantas gotas de sangre”. Aún así, el volumen de la muestra era insuficiente. Esto los llevó a diluir la sangre para alimentar la máquina. A consecuencia de ello, se reducía la concentración de los biomarcadores por debajo del límite de los sensores del aparato.
Las claves que hicieron crecer la mentira
Para poder sostener su mentira, Elizabeth Holmes se encargó de imponer un secretismo hermético en su empresa. Incluso, sus propios empleados desconocían lo que hacían sus compañeros. Todos trabajaban en grupos separados y al ingresar firmaban acuerdos de confidencialidad.
Las famosas pruebas se realizaban a través de equipos de terceros, como las máquinas Siemens. Esto fue ocultado a los pacientes, socios comerciales e inversores. Aunque los propios empleados alertaron sobre los problemas que presentaba la Edison, la jefatura habría ignorado sus reportes.
Holmes era consciente que “todo entra por los ojos”, así que contrató a excolaboradores de Apple para que se encarguen de mejorar su apariencia. Como gran admiradora de Steve Jobs, se inspiró en sus camisetas negras de cuello tortuga para incluirlas en su guardarropa. Además, comenzó a modular su voz en un tono mucho más grave.

Con todas estos secretos y estrategias de marca personal, Elizabeth Holmes consiguió convertirse en la mujer mulitmillonaria hecha a sí misma más joven del mundo. Así, logró el título de la mujer más joven en ingresar a la prestigiosa lista Forbes 400 de las personas más ricas de Estados Unidos.
El estrepitoso final de la mentira
Para el 2015, Theranos ya había alcanzado su valoración más alta de 9000 millones de dólares. Su apogeo le permitió firmar acuerdos con grandes cadenas de farmacias como Walgreens, que expandieron su exposición y le permitieron llegar a nuevos públicos. Sin embargo, todo se empezó a desmoronar luego de la publicación de una serie de reportajes en The Wall Street Journal por parte del periodista John Carreyrou.
La investigación periodística destapó que la tecnología de Theranos era falsa, los análisis de la Edison inexactos y decenas de pacientes habían obtenido resultados erróneos de sus pruebas. El colapso se aceleró con la intervención de los reguladores sanitarios, múltiples demandas y cargos federales.
Los socios comerciales empezaron a caer rápidamente y cadenas como Walgreens demandaron a la compañía por fraude. En 2016, el organismo regulador estatal CMS advirtió que las pruebas de Theranos ponían en riesgo la salud de los pacientes. Esto obligó a la empresa a suspender sus operaciones durante dos años.
En 2018, Theranos fue desuelta y para noviembre del 2022 fue sentenciada a más de 11 años de prisión. 34 días de que ingresara a prisión en 2023, Nathan Fielder y Lance Oppenheim se adentraron en su casa para grabar el recién estrenado documental “You can see everything”. El filme busca mostrar de cerca la vida íntima de Elizabeth Holmes, en un intento de ella misma por limpiar su imagen.









