La marca desarrolló la iniciativa junto con Fred & Farid Shanghai y activó más de 11.000 establecimientos para transmitir los partidos. La propuesta incluyó desayunos acompañados de Budweiser Zero y buscó crear nuevos espacios de encuentro para los aficionados.
La celebración del Mundial 2026 obligó a muchas marcas a adaptar sus estrategias a mercados donde los horarios de los partidos coincidían con la madrugada o las primeras horas de la mañana. En China, Budweiser respondió a ese desafío con una campaña que convirtió cafeterías y restaurantes en puntos de encuentro para seguir los encuentros del torneo durante el desayuno.
Desarrollada junto a la agencia Fred & Farid Shanghai, la iniciativa involucró a más de 11.000 establecimientos, especialmente en ciudades como Shanghái. Los espacios ofrecieron una propuesta gastronómica diseñada para la ocasión y tuvieron como protagonista a Budweiser Zero, la versión sin alcohol de la marca, para acompañar a los aficionados antes de comenzar su jornada laboral.
Budweiser transforma los bares en espacios para ver el Mundial durante el desayuno
El proyecto, denominado «Budweiser Breakfast Bar», surgió como respuesta a la diferencia horaria entre China y las sedes del Mundial. Mientras en otros mercados los partidos suelen disputarse por la tarde o la noche, en el país asiático muchos encuentros coinciden con la madrugada o las primeras horas de la mañana, lo que cambia los hábitos de consumo de los aficionados.
Para adaptarse a ese contexto, Budweiser habilitó miles de bares y restaurantes como puntos de encuentro para seguir los partidos en directo. Entre los establecimientos participantes figuraron Lee Garden, Spoke y Parlay, que abrieron sus puertas desde temprano para recibir a los seguidores del torneo.
La campaña también transformó la oferta habitual de estos locales. En lugar de centrarse en el consumo nocturno de cerveza, los asistentes encontraron menús de desayuno acompañados por Budweiser Zero, la versión sin alcohol de la marca. La propuesta incluyó productos como croissants, café, baos y jianbing, una preparación tradicional de la gastronomía china similar a un crepe.
Además de acompañar la experiencia, Budweiser Zero ocupó un lugar central dentro de la activación. La marca aprovechó el contexto para impulsar el conocimiento de esta variante entre los consumidores chinos, alineando su promoción con un horario en el que una bebida sin alcohol resultaba más acorde con el inicio de la jornada.







