El valor de los productos ya no recae únicamente en su función, sino en el significado que construyen las marcas a partir de él a través del branding cultural. Desde agua enlatada hasta parches para el acné, lo cotidiano se transforma en símbolos que la Generación Z adopta y viraliza hasta integrarlos en la cultura pop.
Durante años, la industria compitió por diferenciar sus productos por los atributos funcionales detrás de cada uno. Sin embargo, la Generación Z llegó para cambiar esa lógica. Hoy, marcas como Starface, Liquid Death o Touchland construyen valor desde el significado, transformando objetos cotidianos en símbolos de identidad.
Estas compañías demuestran cómo el branding deja de ser un complemento para convertirse en el producto. Su estrategia engloba contemplar el packaging como protagonista, construir una comunidad que las defienda sin que se lo pidan y emplear un tono de comunicación con una personalidad fuerte.
De objetos cotidianos a productos con identidad
La cultura pop se renueva constantemente, integrando cada vez más símbolos del internet que logran viralizarse gracias a sus estrategias de social first. Entre las marcas que las emplean destacan aquellas que decidieron crear empresa a partir de productos comunes que no eran considerados relevantes por sí solos.

Por ejemplo, Touchland consiguió que el alcohol en gel volviera a popularizarse gracias a su diseño “aesthetic”. Una amplia gama de colores y el resurgimiento de los charms permitió que la marca cobrara relevancia entre los consumidores más jóvenes. Un caso similar es el de Liquid Death cuya propuesta de valor se basa en comercializar agua de manantial y tés helados en latas con una estética punk.
A esta lista se suma Starface, cuyo packaging y narrativa de marca la convirtió en la preferida para quienes padecen de acné. Mientras hasta hace algunos años las personas se avergonzaban de que se les viera algún grano, esta marca decidió cambiar el paradigma y celebrar la imperfección en lugar de esconderla.

Marcas que han sabido aprovechar el branding cultural
Poppi
Convirtió una bebida de vinagre de sidra de manzana en una marca de refrescos saludables. A través de un rebranding audaz cambiando botellas por latas coloridas y llamativas, consiguió posicionarla como “cool” y divertida. Su viralidad en TikTok gracias a alianzas con influencers y contenido UGC le otorgó visibilidad entre el público más joven.
Milfshakes
Nació como una “creator brand” fundada por el influencer español Nil Ojeda y revolucionó la industria mediante un modelo comercial de lanzamientos efímeros. Su estrategia pareciera ser dispersa, pero su éxito radica en la comunidad, la narrativa y la venta exclusiva de productos de moda streetwear por tiempo limitado.
Liquid Death
Sus latas no solo contienen agua, sino que encapsulan identidad y rebeldía dentro de un mismo envase. Con un packaging propio de una cerveza, la marca construyó una narrativa en la que esta sustancia convive con el heavy metal bajo el lema “Don’t Be Scared. It’s Just Water”.
Starface
Mientras la experiencia histórica apuntaba a considerar los brotes de acné de forma negativa y aislante, Starface se encargó de revolucionar la industria del cuidado de la piel con parches decorativos para granos que otorgarán momentos de confianza, autoexpresión y conexión.
Touchland
La marca consiguió convertir un producto funcional y aburrido en un accesorio de belleza y estilo de vida “aspiracional”. Su estrategia se basa en el diseño estético, aromas premium y fuerte presencia digital orgánica con colaboraciones virales. No solo se centraron en eliminar bacterias, sino en cuidar la piel mientras se encargan de ello.







