El país, pionero en restringir el uso de redes en menores, ahora presenta un nuevo proyecto que busca que los australianos elijan si quieren o no ver contenido personalizado por algoritmos.
Australia vuelve a ser noticia por una nueva iniciativa a favor de la regulación de plataformas digitales. Esta vez, apunta a que los usuarios tengan la posibilidad de decidir si es que desean o no ver contenidos personalizados por los algoritmos.
Tras un primer proyecto que restringió el uso de redes en menores, ahora el gobierno australiano presentó la iniciativa My Feed, My Way» («Mi feed, a mi manera»). Con ella, se busca que las principales aplicaciones tengan la obligación de ofrecer una alternativa para que las personas elijan si desean ver contenido personalizado o solo de las cuentas que siguen.
Algoritmo tendría su fin en Australia
Además, la propuesta también resalta que, en caso no se cumpliera con la norma, las compañías tendrían que pagar multas de 109.2 millones de dólares australianos. Según afirmó el primer ministro de Australia, el proyecto no busca controlar las plataformas, sino que el usuario sea quien tenga el control.
Esta iniciativa también tiene la intención de resguardar a los jóvenes de la exposición a material perjudicial para su salud, como el acoso, los algoritmos adictivos o las publicaciones que promuevan trastornos alimenticios, pornografia, así como las conductas peligrosas.
Algoritmos de redes y hasta videojuegos serían eliminados
Fuera de ello, no solo se limitará a las redes sociales tradicionales. Y es que este proyecto también abarca otras plataformas, incluyendo videojuegos, aplicaciones de mensajería e, incluso, chatbots de inteligencia artificial.
Por otro lado, esta propuesta llega tras unos meses de que se prohíba el acceso a redes sociales en los menores de edad. Esta acción colocó a dicho país como el pionero en impulsar este tipo de regulación que exhorta a las principales compañías a restringir el acceso a dicho publico.
Ahora, con «My Feed, My Way», Australia busca dar un nuevo paso en la regulación del entorno digital. La iniciativa plantea cambiar la forma en que los usuarios interactúan con las plataformas, al permitirles decidir qué tipo de contenido desean consumir y reducir la dependencia de las recomendaciones automatizadas.
De aprobarse, el proyecto podría convertirse en un nuevo referente para otros países que también han comenzado a cuestionar el poder de los algoritmos y su impacto en los usuarios, especialmente entre los más jóvenes.







