El 63 % de las empresas peruanas tiene dificultades para encontrar talento. Frente a esta realidad, prometer preparación para el futuro no basta: UCAL transforma de raíz la forma de enseñar para que sus estudiantes respondan a un mundo donde los negocios cambian a un ritmo vertiginoso.
Los negocios cambian, pero la formación universitaria sigue igual. En Perú, el 46% de los egresados se encuentra subempleado, mientras que el 63% de las empresas tiene dificultades para encontrar el talento que necesita, según datos de Apoyo Consultoría y ManpowerGroup, respectivamente, de 2026.
Estas cifras ponen en evidencia la brecha entre la formación de profesionales y lo que el mundo laboral exige, y cuestionan si los modelos educativos actuales están cumpliendo su promesa: preparar a los estudiantes para el futuro.
En este contexto, se exige que los alumnos estén preparados para desenvolverse en el mundo de hoy con una formación del pasado, y luego se cuestiona que no estén a la altura de esas exigencias. Frente a ello, UCAL pone en práctica una formación orientada a desarrollar un perfil transformador, que se anticipe a los cambios del mercado y cree nuevas formas de hacer negocios.
Los nuevos negocios ya están cambiando las reglas
La relación entre la inteligencia artificial y la industria energética muestra hasta qué punto están cambiando las reglas del mercado. Microsoft firmó un acuerdo para reactivar una central nuclear en Estados Unidos, un vínculo entre el sector tecnológico y el energético que hace una década difícilmente habría sido evidente.
Ante un escenario así, las empresas buscan adaptarse: ajustan sus portafolios, incorporan nuevas tecnologías y buscan conectar con generaciones que tienen nuevos hábitos de consumo. Es un esfuerzo necesario, pero tiene un límite: quien solo se adapta siempre llega después y juega con reglas que otro ya escribió.
Por eso, hoy no basta con adaptarse. Mientras buena parte del mercado empezaba a incorporar la inteligencia artificial, Nvidia, que durante años desarrolló chips para videojuegos y apostó temprano por su potencial para otras aplicaciones, terminó convirtiéndose en una de las empresas más valiosas del mundo.
Las empresas que van a liderar son las que transforman los negocios, no las que reaccionan a ellos. Para hacerlo, necesitan profesionales capaces de tomar decisiones cuando todavía no hay un camino trazado.
Aprender resolviendo retos junto a empresas
Esta propuesta se lleva a la práctica a través de su modelo de aprendizaje aplicado, que se desarrolla mediante Acciona UCAL. En este espacio participan empresas, estudiantes y profesores alrededor de retos reales que las organizaciones todavía no han resuelto.

El proceso comienza cuando una empresa plantea un desafío. A partir de ahí, los estudiantes investigan el problema en campo, lo definen y desarrollan una propuesta preliminar que es revisada por el aliado para identificar posibles ajustes.
El docente acompaña el proceso y orienta el desarrollo de la solución, mientras que al final del ciclo los alumnos presentan una propuesta ante la empresa, que evalúa su viabilidad para una eventual implementación.
“Acciona UCAL se diferencia en tres cosas: trabajamos junto con las empresas, resolvemos retos que esas empresas aún no han logrado solucionar y llevamos al aula el proceso real de resolución de problemas de una organización”, señala Steven Lavado, CEO de UCAL.
“Las empresas aliadas participan durante todo el ciclo y son ellas las que evalúan si la propuesta de los alumnos es viable. Los retos son desafíos vigentes, no casos que ya pasaron. Y el proceso es el mismo que se vive en el trabajo: investigar, validar con otros y defender una propuesta frente a los gerentes que lideran las organizaciones. Así formamos profesionales capaces de crear nuevas soluciones en un contexto de incertidumbre y alta exigencia”, añade.
Tecnología aplicada desde el inicio de la formación
La tecnología también forma parte de este modelo. En UCAL, su uso se incorpora desde el primer ciclo y se busca identificar cómo puede potenciar el trabajo de cada disciplina, en lugar de abordarla únicamente como un curso independiente.
En la Facultad de Negocios de Ingeniería, esto se traduce en algo concreto: aprender a identificar en qué parte de un negocio la inteligencia artificial puede potenciar el trabajo de una persona y en cuál no puede reemplazar su criterio.
Hoy, cualquiera puede pedirle a una IA un análisis de mercado en segundos. Lo importante es saber qué preguntarle, evaluar críticamente lo que responde y decidir qué hacer con esa información. Ese criterio también forma parte de la preparación de los futuros profesionales.
El mercado también pone a prueba la formación
Este enfoque también cuenta con un reconocimiento externo. QS, uno de los referentes globales en evaluación universitaria, aplica el Industry Alignment Assessment, que mide el grado de alineación entre la formación que imparte un programa y las competencias, conocimientos y experiencias que demanda el mercado laboral local y global. Según la universidad, este año el programa de Administración de UCAL recibió la insignia Nivel Oro, el más alto de sus tres niveles.

Formar profesionales para un mercado en transformación implica prepararlos para tomar decisiones incluso cuando no hay respuestas claras. Desde esa perspectiva, UCAL busca desarrollar el potencial de sus estudiantes para que puedan evaluar nuevos escenarios, proponer soluciones y llevar sus ideas más allá de lo conocido.
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