El valor de una selección de cartas coleccionables de Pokémon se ha multiplicado aproximadamente 40 veces desde antes de la pandemia, acercándose al rendimiento de NVIDIA y superando a activos como Bitcoin, el oro y el S&P 500.
Lo que comenzó como un juego de cartas coleccionables se ha convertido en un mercado capaz de competir con algunas de las inversiones más rentables de los últimos años. Las cartas Pokémon están cerca de superar el rendimiento de las acciones de NVIDIA, la compañía tecnológica que ha protagonizado uno de los mayores crecimientos bursátiles impulsados por la inteligencia artificial.
Según una comparación elaborada con datos de Card Ladder y difundida por Blockworks, el índice de cartas Pokémon alcanzó aproximadamente 4.010 puntos, frente a los 4.130 de NVIDIA, tomando como referencia una base inicial de 100 puntos para medir su evolución desde antes de la pandemia.
Esto significa que, durante el periodo analizado, el valor del conjunto de cartas seleccionadas se multiplicó unas 40 veces, mientras que las acciones de NVIDIA lo hicieron aproximadamente 41 veces. Una diferencia que evidencia el crecimiento que ha experimentado el mercado de coleccionables.
Las cartas Pokémon superan a Bitcoin y al oro en rentabilidad
La comparación también incluye activos como Bitcoin, Ethereum, el oro, el Nasdaq 100 y el S&P 500, cuyos rendimientos quedaron por debajo del índice de Pokémon durante el periodo evaluado.
El crecimiento de las cartas no ha sido constante. Entre 2020 y 2021, sus precios experimentaron una fuerte subida, impulsada por el interés en los artículos coleccionables durante la pandemia. Posteriormente, el mercado atravesó una etapa de corrección y estabilización.
Sin embargo, desde 2025, el índice Pokémon ha retomado una trayectoria ascendente que lo ha acercado al rendimiento acumulado de NVIDIA.
El fenómeno refleja cómo determinados productos asociados al entretenimiento y la nostalgia pueden adquirir un valor económico considerable, especialmente cuando combinan escasez, demanda internacional y una comunidad de coleccionistas dispuesta a pagar grandes cantidades por ejemplares exclusivos.
¿Por qué las cartas Pokémon pueden valer tanto?
No todas las cartas Pokémon tienen el mismo valor. Su precio depende de factores como la antigüedad, la rareza, el estado de conservación y la demanda de determinados personajes.
Entre las más cotizadas se encuentran las primeras ediciones, las cartas promocionales de distribución limitada y los ejemplares certificados por empresas especializadas como Professional Sports Authenticator (PSA).
Estas compañías evalúan el estado físico de las cartas y les asignan una calificación. Aquellas que reciben puntuaciones altas pueden alcanzar precios considerablemente superiores a los de ejemplares similares con señales de desgaste.
A estos factores se suma la nostalgia de quienes crecieron con la franquicia y que ahora cuentan con mayor capacidad adquisitiva para comprar piezas que consideran valiosas.
No obstante, el índice de Card Ladder representa una selección de cartas y no el mercado completo. Por ello, su crecimiento no significa que cualquier carta Pokémon comprada en 2019 haya multiplicado su precio por 40.
De juego infantil a activo de inversión
El caso de Pokémon demuestra cómo los productos de entretenimiento pueden trascender su función original y convertirse en activos alternativos de inversión.
La franquicia, que comenzó en Japón en 1996, ha construido un ecosistema que abarca videojuegos, series animadas, películas, juguetes y productos coleccionables. Sus cartas, inicialmente concebidas como parte de un juego, se han transformado también en objetos de alto valor para coleccionistas e inversores.
Sin embargo, a diferencia de las acciones que cotizan en bolsa, las cartas dependen de encontrar compradores interesados, además de presentar costos de conservación, certificación y comercialización.
Aunque NVIDIA todavía mantiene la ventaja en la comparación, la cercanía de ambos índices pone de manifiesto el crecimiento del mercado de coleccionables y cómo una franquicia asociada a la infancia puede llegar a competir en rendimiento con uno de los gigantes tecnológicos más importantes del mundo.







