El eje “Personas”, una de las 5P de la cumbre, abordó el impacto de la inteligencia artificial en la productividad, la empleabilidad y la transformación de las organizaciones, con Carlos Zuzunaga y Diego Castresana de McKinsey.
La Cumbre Perú Sostenible 2026 continúa con el desarrollo de sus cinco ejes y puso el foco en las personas con una plenaria dedicada a la tecnología, la empleabilidad y el futuro del trabajo. Bajo este enfoque, Carlos Zuzunaga, socio de McKinsey & Company, y Diego Castresana, miembro del McKinsey Global Institute (MGI), analizaron los cambios que la inteligencia artificial está introduciendo en la forma de trabajar y las capacidades que deberán desarrollar las personas para adaptarse a ellos.
La conversación partió de una transformación que ya está ocurriendo dentro de las organizaciones. Más allá de preguntarse qué puestos cambiarán por efecto de la IA, los expositores plantearon una interrogante relacionada con las capacidades necesarias para convertir esta tecnología en productividad y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades laborales sin profundizar las brechas existentes.
La IA cambia las tareas y obliga a replantear las habilidades
Durante la plenaria, los expositores plantearon que la inteligencia artificial no debe entenderse únicamente como una herramienta tecnológica, debido a que su alcance atraviesa distintos sectores y procesos. El cambio implica una transformación en la manera en que las personas desarrollan sus funciones y en la relación que mantienen con las herramientas digitales dentro de su trabajo.
Uno de los puntos centrales estuvo en las habilidades. Castresana explicó que el escenario que se abre con la IA combina capacidades propiamente humanas con competencias que surgen de la interacción entre personas y máquinas. En ese contexto, aprender a trabajar junto con estas herramientas adquiere relevancia frente a una visión en la que la adaptación consistiría únicamente en aprender a utilizar un nuevo software.
La adaptación, además, no se limita a conocimientos técnicos. La presentación destacó la importancia de desarrollar una mentalidad de cambio, disposición para aprender y resiliencia, capacidades que deberán involucrar tanto a las personas como a las empresas y al sistema educativo. El desafío, por tanto, se extiende más allá de formar especialistas en IA y alcanza a trabajadores de distintos sectores.
Productividad y transformación empresarial más allá de la eficiencia
La productividad apareció como una de las respuestas planteadas frente a los cambios demográficos y laborales que atraviesan las economías. En el caso de América Latina, los expositores señalaron que acelerar la productividad será relevante para sostener el crecimiento en un contexto en el que la dinámica de la población está cambiando. Para las empresas, esto coloca nuevamente sobre la mesa la relación entre tecnología, organización del trabajo y generación de valor.
Además, en la exposición de la Cumbre de Perú Sostenible 2026, Zuzunaga presentó datos de un estudio de McKinsey que muestran una diferencia entre adopción y captura de valor. Según lo expuesto, una amplia mayoría de empresas consultadas afirma haber implementado IA en al menos algún proceso, pero una proporción mucho menor señala estar obteniendo una contribución material de esta tecnología en sus ingresos u operaciones.
A partir de esa brecha, el planteamiento de McKinsey apunta a que incorporar IA sobre procesos que ya son ineficientes no necesariamente resuelve el problema. Las organizaciones que están avanzando en la transformación, según la exposición, parten por rediseñar procesos y equipos antes de incorporar la tecnología, y posteriormente destinan mayores recursos a su implementación.
De automatizar tareas a rediseñar el negocio
Otro de los planteamientos de la plenaria fue que el valor de la IA no debería medirse únicamente por la cantidad de tareas que permite hacer más rápido o por los puestos que podría sustituir. Los expositores propusieron observar también qué nuevas posibilidades abre para llegar a clientes, desarrollar productos y generar actividades que antes no eran viables para una organización.
Esta mirada también modifica el papel de los líderes empresariales. La exposición señaló que la dirección debe involucrarse en la transformación, identificar los procesos prioritarios y acompañar a los equipos en el proceso de adopción. La democratización del acceso a herramientas de IA permite que muchas personas experimenten con ellas, pero la transformación organizacional requiere decisiones sobre dónde y para qué utilizarlas.
En ese sentido, la incorporación de inteligencia artificial plantea a las empresas la oportunidad de revisar tanto sus procesos actuales como la forma en que organizan el trabajo. La plenaria puso así el foco en la preparación de los equipos, el desarrollo de nuevas habilidades y la creación de roles que permitan aprovechar la tecnología mientras las organizaciones avanzan en su transformación.
El conversatorio llevó la discusión de la IA a los procesos de negocio
Tras la ponencia sobre tecnología, empleabilidad y futuro del trabajo, Carlos Zuzunaga y Diego Castresana participaron en un conversatorio junto a Alba San Martin, directora senior en Cisco Systems Latinoamérica y presidenta de AmCham Perú. La conversación permitió trasladar las ideas expuestas durante la presentación al ámbito empresarial, con especial atención en la identificación del valor, el rediseño de procesos y las condiciones necesarias para que las organizaciones incorporen inteligencia artificial.
Uno de los puntos centrales fue precisamente la necesidad de determinar dónde está el valor antes de automatizar. Zuzunaga recordó una experiencia de transformación digital en una empresa de consumo masivo, donde un proceso operativo que demandaba varias horas de trabajo pudo ser automatizado mediante RPA. Sin embargo, el ejemplo sirvió para plantear una cuestión más amplia: no todo proceso que puede automatizarse necesariamente representa una prioridad estratégica para una compañía.
Desde esa perspectiva, los expositores plantearon que la transformación requiere reimaginar los procesos antes que simplemente trasladarlos a una nueva herramienta. La inteligencia artificial puede contribuir a mejorar la eficiencia, pero también a modificar la experiencia del cliente, desarrollar nuevas formas de llegar al mercado o generar productos y servicios. Para capturar ese valor, su adopción debe estar vinculada con las prioridades y la estrategia del negocio.
Perú enfrenta el reto de convertir la tecnología en nuevas oportunidades
El conversatorio también amplió la discusión más allá de la inteligencia artificial generativa para incorporar el avance de la robótica. Zuzunaga señaló que el desarrollo de tecnologías capaces de intervenir en tareas físicas abre una conversación relevante para Perú, debido al peso de actividades industriales que requieren trabajo presencial. Bajo esta mirada, la transformación tecnológica no se limita a las herramientas digitales que operan detrás de una pantalla, sino que también alcanza procesos productivos y labores físicas.
A la par, los expositores abordaron qué ocurre con las personas cuando la tecnología permite reducir el tiempo dedicado a determinadas tareas. La discusión no se centró únicamente en la sustitución de empleos, sino en la posibilidad de liberar capacidades para actividades de mayor valor. Para ello, el cambio tecnológico debe estar acompañado por aprendizaje, adaptación y nuevas formas de organización del trabajo.
El cierre del conversatorio retomó así uno de los ejes centrales de la jornada: qué harán las personas y las organizaciones con el tiempo que la tecnología puede liberar. La facilidad de uso y el lenguaje natural están ampliando el acceso a estas herramientas, pero su impacto dependerá también de la disposición para aprender, experimentar y cambiar procesos. En ese escenario, el reto para las empresas será acompañar la adopción tecnológica con nuevas capacidades y roles, mientras que para las personas estará en identificar las oportunidades que surjan de esa transformación.









