La herramienta biotecnológica, desarrollada por profesionales peruanos, utiliza microorganismos vivos que purifican el aire en zonas de alto flujo vehícular. Mercado Negro entrevistó al equipo detrás de esta innovación para conocer cómo el proyecto aporta a la construcción de ciudades sostenibles.
A un grupo de profesionales peruanos le surgió la oportuna idea de desarrollar un proyecto enfocado en contrarrestar, mediante una solución de base biológica, los efectos contaminantes del alto tránsito vehicular. Esta propuesta no solo destaca por su innovación, sino que cobra especial relevancia porque mitiga una problemática que se experimenta en la capital y marca un hito hacia la construcción de ciudades sostenibles.
La iniciativa, bautizada como Árbol Líquido MAQUWA, consiste en una herramienta biotecnológica compuesta por un cilindro transparente que alberga en su interior cientos de litros de microalga que replican el proceso fotosintético de manera más eficiente y eficaz que los árboles convencionales. Anualmente, un árbol líquido puede llegar a absorber el equivalente a 10 árboles maduros.
Árbol líquido: ¿Cómo surgió esta innovación?
Esta innovación sostenible surgió de la admiración que despertó en sus creadores un proyecto similar, diseñado para ofrecer una solución de emergencia en zonas altamente contaminadas. A partir de esa referencia, tres profesionales decidieron desarrollar su propia propuesta: Luis Román, egresado de Administración y Marketing de la UPC; Julián Alfredo Cuzco Terrones, estudiante del último ciclo de Bioingeniería de la UTEC; y Sebastián Samamé Vera, licenciado en Biología Marina de la UCSUR.
La iniciativa cobra especial relevancia frente a los desafíos ambientales de Lima, una ciudad afectada por la contaminación vehicular y la insuficiencia de áreas verdes para contribuir a mejorar la calidad del aire. Según datos de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), el 58 % de la contaminación del aire es ocasionada por el parque automotor. Este escenario evidencia la importancia de desarrollar soluciones innovadoras que ayuden a mitigar el problema.
En declaraciones a Mercado Negro, Luis Román, una de las mentes detrás de MAQUWA comentó: “Al ver el primer árbol líquido del mundo, el cuál fue desarrollado por la Universidad de Belgrado (Serbia) y conocer sus beneficios, nos surgió la duda: ¿Por qué no replicarlo en el país? El proyecto busca mejorar la calidad de vida de las personas, mejorando la calidad del aire que respiran.”
Las ventajas que ofrece desde una perspectiva sostenible
Otro aspecto que distingue esta tecnología de otras soluciones orientadas a mejorar la calidad del aire es su capacidad para actuar in situ. Además, cumple con determinados criterios que respaldan su viabilidad y efectividad.
“Desde una perspectiva de sostenibilidad, resulta ventajoso la implementación de estas soluciones biotecnológicas considerando su bajo consumo energético relativo, la alta eficiencia en absorción de CO2 y su viabilidad en diversidad de espacios”, comenta Román.
Este innovador árbol también tiene gran potencial para replicarse en otras zonas de Lima, pero los profesionales detrás del proyecto destacan lo clave que es contar con el apoyo del Estado.
“Tiene un potencial enorme, la microalga que empleamos tiene una capacidad de adaptación increíble. Nuestro objetivo es replicarlo primero en otros distritos de la capital, y posteriormente en otras regiones: Arequipa, Cuzco, Trujillo, etc. Lo que se necesita para su implementación a gran escala es presupuesto y apoyo por parte del estado para poder hacer llegar esta solución a todo el país”, concluyó Luis Román.
Por otro lado, la propuesta ha despertado el interés de autoridades e instituciones, como la Municipalidad de Barranco. En mayo de este año, se instaló allí el primer ejemplar de esta tecnología, con lo que Perú se convirtió en el quinto país del mundo y el tercero de Latinoamérica en implementarla.







