Mercado Negro entrevistó a Vicho Castillo, director de la agencia FAUSTA, que trabaja con el Colectivo PAS | País seguro, quien detalló la propuesta para concientizar a la población que aún percibe las consecuencias nocivas de esta asociación delictiva como lejanas.
Desde hace mucho tiempo, la minería ilegal convive con la formal. ¿En qué se diferencian? Pues que la primera extrae minerales de zonas prohibidas, sin respetar los lineamientos ambientales, sociales y laborales establecidos por el Estado.
Durante la pandemia, el precio del oro se mantuvo estable, por lo que diferentes naciones empezaron a comprar divisas en ese mineral, lo que hizo que su precio se eleve. Debido a ello, la minería ilegal incrementó sus operaciones, captando la atención de redes de crimen organizado, las cuales vieron que dicha actividad era más rentable y segura que otras, como el narcotráfico.
Esto hizo que unificaran sus operaciones para diversificarse con delitos conexos: sicariato, extorsión, tráfico de terrenos, explotación laboral infantil y sexual, secuestro y corrupción de funcionarios. Toda esa red expandió su presencia en muchas regiones del Perú, con financiamiento de una actividad ilícita que, según el Ministerio Público, genera aproximadamente 12 mil millones de dólares al año.
Una muestra de ello radica en que, al cierre del año pasado, el Sistema Informático de Denuncias Policiales (Sidpol) registró un aumento del 125% de homicidios en el país desde el 2019. Dentro de los principales factores que influyeron en esta lamentable cifra aparece el auge de la extorsión y el sicariato.
En el Perú, hoy en día, bodegas, farmacias, mercados e incluso colegios están expuestos a esos males. Por eso, en el 2024, nace el Colectivo PAS | País seguro, que difunde información verificada y alerta sobre las consecuencias nocivas de la minería ilegal y sus profundas conexiones con el crimen organizado.
“¿Quién tienes que ser para que te importe?”
Recientemente, PAS lanzó la campaña “Si no los detenemos pronto, vendrán por ti también”, la cual busca acercar esta problemática a la población que aún la percibe como lejana. Sobre todo, porque la ola de violencia que atraviesa el país afecta a todos y la minería ilegal alimenta financieramente la expansión del crimen organizado.
“Diseñamos una estrategia para dirigirnos, principalmente, a un público urbano, tocando una fibra sensible: la inseguridad ciudadana. Entonces, era importante mostrar el vínculo que existe entre la minería ilegal y el crimen organizado”, comenta Vicho Castillo, director de la agencia FAUSTA, dedicada a proyectos de comunicación social y política, que realizó la campaña y trabaja con PAS desde su fundación.
De acuerdo al Barómetro de Seguridad de Verisure, con datos correspondientes al primer bimestre de 2025, nueve de cada 10 peruanos se sienten inseguros en las calles. De hecho, cuando le revientan la puerta a una bodega con dinamita porque no pagó el cupo extorsivo, es probable que esta provenga de la minería ilegal que tiene muy fácil acceso a explosivos.
En ese sentido, Castillo explica que el spot publicitario hace un barrido casi cronológico de las diferentes capas de la sociedad que se han venido deteriorando por culpa de la minería ilegal. “Comenzando por los ríos contaminados, las comunidades nativas desplazadas, las autoridades corrompidas, las mujeres de la zona que muchas veces son secuestradas y explotadas sexualmente, los emprendedores extorsionados por las redes de crimen organizado, hasta los niños que ya no pueden estudiar en paz porque sus colegios vienen siendo amenazados”, detalla.
De esa manera, el video concientiza al peruano de a pie sobre lo que ya viven compatriotas suyos. Si todo sigue igual, no importa el lugar que uno ocupe en la sociedad, tarde o temprano el crimen organizado tocará la puerta de su casa y pondrá en riesgo todo lo que más quiere.







