Según revela Safe City, un espacio accesible atrae hasta a un 30% más de clientes potenciales, mientras fortalece el vínculo con los consumidores y aumenta el nivel de fidelización.

Ingresar a un espacio de forma cómoda, autónoma y segura es un derecho universal. En nuestro país, cada vez más son las organizaciones que optan por la accesibilidad y que buscan brindar ambientes que faciliten la movilización y seguridad a todos los usuarios. En el caso de Perú, los sectores que cuentan con una mayor implementación de áreas accesibles son, en primer lugar, los retailers y centros comerciales, seguidos por los espacios de oficinas y los educativos. 

“El sector retail es el que más se ha preocupado por implementar soluciones de accesibilidad. Alrededor de un 70% de los principales centros comerciales de Lima cuentan con elementos accesibles y varios están implementando la certificación AIS, el mismo que evalúa califica y otorga al establecimiento el grado de accesibilidad en servicios, instalaciones y productos”, comenta Gálata Llano, gerente general de Safe City. “El rubro educativo también ha empezado a incorporar este tema en sus instalaciones, en sus aulas y espacios recreativos”, agregó.

Respecto a los beneficios para las empresas, un espacio accesible atrae hasta a un 30% más de clientes potenciales, según Safe City. Además, da un valor añadido al inmueble, mejora la imagen de marca, aporta valores a la organización e incluso puede mejorar el clima laboral al invertir en mejorar la inclusión

El Instituto Nacional de Estadística e Informática estima que más de 3 millones de peruanos tienen alguna discapacidad.  “A este importante número de personas hay que sumar a las mujeres embarazadas, adultos mayores, padres y madres con coches de bebé y a todos los acompañantes de personas con discapacidad. Estos grupos suelen ser bastante fieles a los lugares que visitan puesto que no es fácil que encuentren tantos lugares realmente accesibles en el país”, declaró Llano. 

Rompiendo mitos de inversión en accesibilidad

En muchas oportunidades, las soluciones que hay que implementar en los espacios son muy económicas y no implican una fuerte inversión, sino que se trata de eliminar obstáculos, cambiar la apertura de puertas, señalizar correctamente o capacitar a una persona para poder atender al público. Tan solo en los casos más extremos se requieren obras como implementar un ascensor cuando no hay otra forma de salvar un desnivel de manera accesible.

“Suele suceder que las instituciones pueden solucionar varios problemas que tenían como quejas, reclamos, personas que se pierden, entre otros simplemente tomando acciones vinculadas a la accesibilidad que van desde espacios más cómodos y seguros hasta una adecuada señalización. Todo ello permitirá fortalecer el vínculo con los clientes y aumentar el nivel de fidelización”, finalizó la especialista.