La cuarta edición de la “Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026”, elaborada por Buk, revela que a nivel regional la diferencia se vuelve más evidente en cargos de liderazgo.
La brecha salarial en Latinoamérica es un problema estructural que refleja profundas desigualdades de género, informalidad laboral y segmentación del mercado de trabajo. Según la cuarta edición de la “Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026”, elaborada por Buk, a nivel regional, la diferencia promedio es de 16,9%, equivalente a 297 dólares mensuales en favor de los hombres.
El informe analiza datos administrativos de más de 1,15 millones de trabajadores en Chile, Colombia, México y Perú. El estudio muestra que la brecha no se distribuye de manera uniforme. En Latinoamérica, aumenta desde 14,3% en los tramos salariales bajos hasta 19,7% en los niveles altos. Además, cuando se observan cargos de liderazgo, la diferencia sube de 16% en posiciones sin equipo a cargo a 18% en roles de liderazgo.
El caso peruano
La brecha salarial no ajustada de género en Perú alcanzó el 11,9% en 2025. “La brecha no se explica por un único factor, sino por cómo están estructurados los sistemas de compensación y promoción. Donde no hay trazabilidad, el margen de discrecionalidad aumenta”, señala Sebastián Ausin, country manager de Buk Perú.
Uno de los hallazgos más relevantes es que mujeres y hombres solicitan aumentos en proporciones similares: 38% versus 36%, respectivamente. Es decir, la negociación no sería el principal factor explicativo. Sin embargo, la diferencia comienza antes: en el salario de entrada. Estudios previos de Buk mostraron que las mujeres negocian menos al momento de aceptar una nueva oferta laboral, lo que genera una base salarial más baja sobre la cual se construyen futuros reajustes.







