La campaña global de «Los Juegos del Hambre: Amanecer en la cosecha» interviene espacios urbanos con anuncios de gran formato inspirados en la propaganda de Panem.
El Capitolio salió de la pantalla para ocupar las calles de distintas ciudades como parte de la campaña global de Los Juegos del Hambre: Amanecer en la cosecha. La intervención utiliza anuncios de gran formato con una estética inspirada en la propaganda de Panem y el mensaje: “La paz se preserva, no se promete”.
La acción llegó a ciudades como Ciudad de México, Washington D.C., Filadelfia, Bruselas y Bangkok, trasladando elementos visuales del universo de la franquicia a espacios cotidianos. De esta manera, la campaña convierte la publicidad exterior en una extensión del mundo narrativo de la película.
El Capitolio convierte las calles en Panem
Los anuncios reproducen el tono institucional asociado al Capitolio y llevan su discurso al entorno urbano. La estética de la intervención busca que los mensajes parezcan formar parte del propio sistema de comunicación de Panem, trasladando sus códigos visuales al mundo real.
La elección de publicidad exterior permite que la campaña se integre en espacios que forman parte de la rutina de las personas. Así, quienes transitan por estas ciudades pueden encontrarse con mensajes que parecen pertenecer al universo de Los Juegos del Hambre fuera del contexto habitual de una sala de cine o una plataforma digital.
La presencia de la campaña en diferentes mercados también refuerza un lenguaje visual común para la promoción internacional de la película. Ciudades de América, Europa y Asia forman parte de una misma intervención que utiliza la identidad del Capitolio como recurso creativo.
Una campaña que adelanta el estreno
Con esta estrategia, Los Juegos del Hambre: Amanecer en la cosecha comienza a construir presencia antes de su llegada a las salas. La campaña utiliza elementos reconocibles de la franquicia para generar una conexión entre la ficción y los espacios cotidianos en los que aparece la publicidad.
La propuesta también muestra cómo una película puede extender su universo narrativo más allá de los materiales promocionales tradicionales. En lugar de presentar únicamente información sobre el estreno, los anuncios adoptan el lenguaje de Panem y hacen que la comunicación funcione como una pieza más dentro de la historia.
De esta manera, el Capitolio deja de ser únicamente un escenario de la película y se convierte en el eje creativo de una intervención urbana internacional. La campaña lleva la propaganda ficticia de Panem a ciudades reales y convierte la publicidad exterior en parte de la experiencia previa al estreno.










