Desde Althus, agencia de branding encargada del proyecto, mencionan que la nueva imagen de la asociación sin fines de lucro va más allá de ser un contenido meramente visual, se trata del desarrollo de su ADN.

Recíclame es una organización sin fines de lucro que nació en el 2010 con el objetivo de promover el reciclaje en el Perú, a través de diferentes campañas de difusión y concientización. Hoy, después de 10 años, su propósito evoluciona y por ende busca posicionarse como un referente en economía circular, un aliado técnico del gobierno, la empresa privada, la academia y la sociedad civil, generando información e instrumentos que impulsen el concepto de circularidad en el país.

El rebranding de Recíclame estuvo a cargo de la agencia Althus, la cual haciendo eco de la etapa de transformación que atraviesa la marca, colaboró en el desarrollo de su ADN y la construcción de su identidad visual.

«Si bien es cierto, el objetivo inicial del proyecto no contemplaba estos dos puntos, el análisis de la marca, la competencia y el mercado nacional e internacional, nos permitió proponer el territorio que la marca debería tomar para alinearse a su esencia actual», cometan desde Althus.

Recíclame pasaba por una etapa de inactividad comunicacional, por ello fue necesario la realización de entrevistas e incluso auditorías gráficas, a fin de dar con las motivaciones de su público, mientras se profundizó en la necesidad de la marca.

«En Althus trasladamos toda la información en una propuesta de valor que nos permitió otorgarle a Recíclame un propósito, una personalidad, valores, y una forma de comunicarse alineada a lo que el cliente buscaba y a las conclusiones obtenidas en la investigación. A partir de allí, tangibilizamos la esencia a través de la construcción de la identidad visual», agrega la agencia de branding.

Antiguo logo.

El logotipo, que se conservaba desde el nacimiento de la organización, trataba de comunicar muchas cosas en un solo espacio, se encontraba saturado de colores y carecía de aplicaciones que le permitieran desenvolverse en diferentes plataformas. Entonces, se decició que el cambio debería ser rotundo si se quería obtener resultados óptimos.

«Desde el nombre, la marca ya lidiaba con una imagen difícil de desasociarse, pero que, al mismo tiempo, se convertiría en una oportunidad para la construcción de la identidad. El nuevo propósito de la marca estaba asociado a ser un impulsor de la economía circular en el país; y coincidentemente, estas iniciales (EC) se encontraban dentro del nombre. Fue que, a partir de estas dos letras, diseñamos un ícono reconocible, diferencial y asociado al concepto de circularidad», señala el equipo de creativos de Althus.

recíclame

El resultado muestra una nueva versión de Recíclame en todos los aspectos; desde Althus se muestran alegres de haber sido parte de la transformación de una marca que según describen «ha vuelto a la vida y que no se conforma en su propósito de impulsar la economía circular en pro de la competitividad y la sostenibilidad del país».

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