El pronunciamiento de Voraz ante la denuncia de una presunta agresión sexual contra un menor del Liceo Naval Almirante Guise abrió una discusión sobre cuándo corresponde que las marcas intervengan en coyunturas sensibles. Mercado Negro recogió los cuestionamientos surgidos en redes y contactó a la marca para conocer su respuesta.
La denuncia de una presunta agresión sexual contra un estudiante de 16 años del Liceo Naval Almirante Guise, ubicado en San Borja, Lima, generó reacciones que trascendieron el ámbito educativo. El hecho habría ocurrido el 15 de septiembre, cuando un grupo de estudiantes regresaba de una actividad deportiva. La Séptima Fiscalía de Familia de Lima Centro abrió una investigación preliminar y dispuso diligencias para esclarecer lo ocurrido, entre ellas recoger testimonios y la declaración del adolescente mediante cámara Gesell.
Mientras el caso avanzaba por la vía fiscal, la denuncia también provocó pronunciamientos en redes sociales. Una de las empresas que decidió intervenir fue Voraz, marca peruana de snacks, que publicó una pieza para expresar su rechazo frente al hecho. El mensaje recibió muestras de respaldo, pero también abrió una discusión sobre la participación de las marcas en coyunturas sensibles.
«Hambre de justicia», el pronunciamiento de Voraz sobre el caso del Liceo Naval
Voraz encabezó su publicación con la frase «Disculpen, pero hoy no podemos hablar de comer papas. Tenemos náuseas». A partir de allí, expresó su rechazo frente al hecho denunciado y recurrió a un concepto relacionado con su producto para cerrar el mensaje con «Hoy tenemos hambre de justicia».
En el texto, la marca sostuvo que ninguna institución debería proteger su nombre por encima de una víctima y señaló que la sociedad no debería normalizar ni guardar silencio frente a este tipo de situaciones.
La publicación también alcanzó una amplia interacción en redes sociales. Hasta el momento, acumula más de 26.500 «Me gusta» y supera los 500 comentarios, entre mensajes de respaldo y cuestionamientos a la decisión de la marca de intervenir en el caso.
Sin embargo, parte de la conversación se trasladó hacia otro terreno. Más allá de la posición expresada, algunos usuarios comenzaron a cuestionar si una marca de consumo debía intervenir en una coyuntura de esta naturaleza.
¿Cuándo debe pronunciarse una marca? Las críticas a Voraz y la respuesta de la marca
Entre quienes cuestionaron la publicación estuvo Salvador Vincenti, Strategy & Creative Director y fundador de Manhattan, quien expuso su posición a través de un post en LinkedIn. Para el publicista, participar de la coyuntura no implica que una marca deba intervenir en todas las conversaciones. Sus críticas apuntaron, también, a la presencia del logo y al uso de referencias vinculadas al producto en una comunicación sobre una denuncia de esta gravedad.
«No toda noticia es una oportunidad para una marca y mucho menos una tragedia», sostuvo Vincenti. Desde su perspectiva, una empresa también puede optar por guardar silencio ante determinados acontecimientos y separar la indignación personal de la necesidad de generar contenido desde una cuenta corporativa.
Otros comentarios en redes sociales siguieron una línea similar y pusieron el foco en el posible oportunismo y la exposición de marca. La discusión no se concentró tan solo en que Voraz expresara una posición, sino en la forma elegida para hacerlo.
Ante las reacciones, Mercado Negro se comunicó con Luciana Olivares, cofundadora de Voraz, y Viviana Villanueva, jefa de Marketing de la marca, para conocer su posición frente a las críticas. Ambas sostienen que la decisión de pronunciarse responde a una línea que Voraz ha mantenido frente a otros asuntos sociales y que las reacciones negativas forman parte de asumir una postura.
«Si hasta criticarnos ayuda a visibilizar este terrible hecho, bienvenido sea», señalan. Uno de los principales reparos expresados en redes apuntó a la presencia del logo en una pieza relacionada con un caso de esta naturaleza. Frente a ello, las representantes de Voraz defienden que mantener la identidad de la empresa permite reconocer quién suscribe el mensaje. «Y sí, claro que tiene que aparecer el logo, porque está bien visibilizar que la marca firma lo que piensa y no mira de costado», sostienen.
Olivares y Villanueva también señalan que Voraz ya se ha pronunciado anteriormente sobre asuntos sociales y políticos, y sostienen que detrás de la marca existe un equipo que también puede asumir posiciones. «En Voraz hay un equipo que se indigna, se molesta y sabe que tiene el deber y derecho de expresarse cuando siente que su voz puede sumar”, explican.
Para ambas, el alcance de una marca de consumo masivo, sobre todo entre públicos jóvenes, también puede utilizarse para dar visibilidad a determinados temas. “Si eso genera críticas, pues nos las tiramos a la espalda, pero cuando tu propósito es genuino, es más grande que cualquier cosa”, agregan.
Para Olivares, el límite está en la coherencia con las posiciones que una marca ha sostenido previamente. La cofundadora defiende que pronunciarse también implica asumir las reacciones que esta pueda generar. «La crítica fácil siempre se quedará en hablar de oportunismo, pero no se dan cuenta de que lo fácil es quedarse callado. La verdadera demostración de los valores se da cuando te van a costar, así sea algunas críticas», afirma.
El caso deja abierta una discusión sobre el papel de las marcas frente a coyunturas sensibles. Mientras algunas voces cuestionan la pertinencia y la forma de intervenir, Voraz defiende su decisión a partir de la línea de comunicación que ha mantenido desde su inicio. De esta forma, el intercambio vuelve a poner sobre la mesa cuándo y de qué manera una marca decide participar en una conversación social.







