Sanrio canceló una línea de productos de Hello Kitty inspirada en la serie VIVANT después de que una escena de tortura provocara críticas en las redes sociales y medios estatales chinos.
Sanrio, la compañía japonesa detrás de Hello Kitty, anunció la cancelación de su colaboración con la serie de espionaje VIVANT, producida por la cadena japonesa TBS, después de una ola de críticas en China por el contenido de su segunda temporada. La decisión fue comunicada el 29 de octubre de 2026 e incluye la suspensión de los productos coleccionables, proyectos relacionados y futuras actividades promocionales de la alianza.
La controversia comenzó por una escena en la que una organización de inteligencia vinculada a China aparece torturando a integrantes de una unidad de espionaje japonesa. La representación generó cuestionamientos en medios estatales chinos y en la red social Weibo, donde usuarios criticaron que una marca asociada con la amistad y la armonía participara en una colaboración relacionada con una producción considerada ofensiva por parte del público chino.
¿Por qué Sanrio canceló su colaboración con la serie de espionaje?
La colaboración comercial reunía a personajes populares de Sanrio, como Hello Kitty y My Melody, con el universo de VIVANT, una serie japonesa de espionaje estrenada originalmente en 2023. Los productos incluían peluches y artículos coleccionables que representaban a los personajes de la compañía con vestimentas inspiradas en los protagonistas de la producción televisiva.
Las ventas y reservas de los artículos comenzaron en julio de 2026, coincidiendo con el estreno de la segunda temporada. Sin embargo, la polémica por las escenas de tortura provocó cuestionamientos sobre la compatibilidad entre el contenido de la serie y los valores que Sanrio busca transmitir mediante sus personajes.
A través de un comunicado difundido inicialmente por su filial china, la empresa pidió disculpas por la preocupación generada y explicó que la colaboración contenía expresiones incompatibles con su filosofía corporativa. Sanrio confirmó que pondría fin a la alianza, así como a todos los proyectos y campañas promocionales posteriores, y señaló que reforzaría sus procedimientos de revisión para futuras colaboraciones comerciales.
Las críticas en China y la respuesta de la productora
La controversia adquirió mayor repercusión después de que medios estatales chinos cuestionaran el contenido de VIVANT. El periódico Global Times acusó a la producción de presentar una imagen negativa de China, mientras que la televisión estatal CCTV criticó específicamente las escenas de tortura y consideró que contribuían a promover sentimientos de hostilidad hacia el país.
Los cuestionamientos también llegaron a Weibo, una de las redes sociales de microblogging más populares de China, donde numerosos usuarios manifestaron su descontento con la colaboración. Algunos señalaron que la asociación resultaba contradictoria con los valores de Hello Kitty de Sanrio, una empresa cuya identidad corporativa se ha construido alrededor de la amistad, la convivencia y la conexión entre las personas.
Por su parte, TBS defendió el carácter ficticio de la producción y rechazó que su intención fuera desacreditar a China. El presidente de la cadena, Masamine Ryuho, explicó que la serie no busca fomentar conflictos entre países ni justificar el uso de la violencia, aunque reconoció la necesidad de examinar si determinadas escenas podían generar incomodidad o temor entre los espectadores.
El impacto de la controversia en una marca con presencia internacional
La cancelación también refleja los desafíos que enfrentan las marcas internacionales al desarrollar colaboraciones con producciones de entretenimiento que pueden generar controversias culturales o políticas. En el caso de Sanrio, la situación resulta especialmente relevante por su presencia en China, uno de los mercados importantes para la comercialización de sus personajes y productos licenciados.
De acuerdo con información difundida por Reuters, Sanrio registró ventas de aproximadamente 9.800 millones de yenes (unos 62 millones de dólares) en China durante su primer trimestre fiscal, lo que representó un crecimiento cercano al 25 % respecto al mismo periodo del año anterior. Estas cifras muestran la importancia comercial de un mercado en el que la compañía mantiene una amplia oferta de productos y acuerdos de licencia.
El caso también se desarrolla en un contexto de tensiones diplomáticas entre China y Japón, aunque Sanrio no atribuyó expresamente su decisión a las relaciones entre ambos gobiernos. Desde una perspectiva de marketing, la retirada de los productos evidencia cómo una colaboración puede generar riesgos reputacionales si el contenido del socio comercial entra en conflicto con las expectativas del público o con los valores declarados de una marca.









