En la década de los 50 el café Colombiano ya contaba con un status en el mercado internacional pero pocos reconocían el origen del producto, lo cual desencadenó una campaña por visibilizar la procedencia de esta bebida

En la década de los 50 el café Colombiano ya ostentaba un status en el mercado internacional, en este sentido, este producto abanderaba Estados Unidos como el mayor comprador, ostentando el 77% de la compra de este producto, paradójicamente tan solo el 4% de los consumidores conocían realmente el origen de esta bebida.

Esta realidad fue el punto de partida para que la Federación Nacional de Cafeteros en Colombia desarrollaran una campaña para visibilizar en suelo norteamericano la procedencia de este producto; la estrategia se caracterizó por hacer un llamado a las agencias de publicidad internacionales, hasta que una respondió al llamado y convenció a los designados para este proyecto, Doyle Dane Berbanch.

Esta nueva alianza tuvo como resultado que la Ciudad de Nueva York en 1959 se convirtiera en la ciudad donde se estableció el primer Juan Valdez del país norteamericano, específicamente  en la Avenida Madison. Una estrategia que estuvo acompañada de la creación de un personaje de ficción, este es la representación gráfica del caficultor colombiano, un trabajo que logro visibilizar la procedencia del producto y más, se posicionó como un producto de calidad en el mundo.

Pese a los fructíferos esfuerzos publicitarios, los detractores de esta campaña no se hicieron esperar, la prensa Colombiana no estaba del todo conforme con la sencilla apariencia del personaje, alegando que este no estaba adaptado a los nuevos tiempos. Si quieres conocer más de esta interesante historia, te invitamos a que veas el siguiente material audiovisual.