El programa de educación a distancia para profesionales que trabajan busca que más adultos, en Lima y en provincias, retomen o inicien su formación con respaldo académico y a su propio ritmo.
¿Y si todavía no es tarde para estudiar esa carrera? Es la pregunta que se hacen muchos adultos que llevan años trabajando, con familia y responsabilidades. ESAN DPA, el programa de ESAN para profesionales que trabajan, apuesta por responder con una modalidad a distancia, casi totalmente virtual, que permite estudiar desde cualquier lugar del país sin dejar el trabajo.
Está disponible en siete carreras: Administración con mención en Dirección de Empresas, Contabilidad y Finanzas, Marketing y Dirección Comercial, Negocios Internacionales, Derecho, Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Industrial.
Para conocer cómo funciona este modelo y a quién está dirigido, Mercado Negro conversó con Eduardo Mantilla, director del DPA de ESAN.
¿Cómo DPA se adapta a sus alumnos que ya trabajan?
Con más de diez años formando a profesionales que trabajan, el DPA parte de entender quién es su estudiante. “El estudiante del DPA es una persona que ya conoce el mundo laboral desde adentro. Muchas veces postergó su carrera universitaria porque la vida le pidió priorizar el trabajo o la familia, y hoy regresa con mucha claridad sobre lo que quiere lograr.”, describió Mantilla.
Esa comprensión definió el diseño del programa desde el inicio. “No podíamos diseñar un programa pensado para un joven de diecisiete años y simplemente cambiarle el horario.”, afirmó. Según explicó, el punto de partida fue respetar el tiempo y la experiencia de los alumnos pues el adulto aprende mejor cuando puede relacionar la teoría con lo que vive en su trabajo y cuando siente que su trayectoria es valorada en el aula.

Para mantenerse vigente, el programa actualiza sus contenidos de forma continua. “Revisamos de manera permanente los planes de estudio, escuchando a las empresas, a nuestros egresados y a los propios alumnos, para incorporar lo que hoy demanda el mercado”, señaló el director. Entre esos temas, que se trabajan de manera transversal, figuran la gestión basada en datos, la transformación digital, la innovación, la sostenibilidad y las habilidades de liderazgo y comunicación.
Para que lo aprendido se aplique desde el primer día, el DPA apuesta por el aprendizaje basado en proyectos y trabajos aplicados, donde el alumno muchas veces analiza un problema real de su propia organización. A ello se suma la plana docente: “Nuestros docentes combinan la formación académica con experiencia profesional en ejercicio, lo que les permite traer al aula situaciones concretas del día a día empresarial”.
Flexibilidad con exigencia, y una red que se construye
En el día a día, la promesa de estudiar desde donde estés se traduce, de acuerdo con Mantilla, en flexibilidad con exigencia. Los alumnos acceden a sus clases y materiales mediante una plataforma virtual desde su casa, su oficina o la ciudad donde se encuentren, sin invertir horas en desplazamientos. “Los horarios están pensados para quien trabaja, y los recursos del curso están disponibles para que cada uno pueda repasar y avanzar según su disponibilidad”, precisó.
Las experiencias presenciales, afirmó, completan ese modelo: “Estos espacios son el complemento perfecto de la formación virtual”. Sobre la semana internacional, explicó que “permite a los estudiantes conocer de cerca otras realidades empresariales, otras formas de gestionar y otros mercados, lo que amplía su visión y les da referencias concretas para aplicar en sus organizaciones.”. En Ingeniería Industrial, los laboratorios cumplen un rol distinto: “Permiten llevar a la práctica conceptos que necesitan del contacto directo con equipos, procesos y mediciones, algo que ninguna pantalla reemplaza por completo”.

Estos encuentros también tienen un componente humano que, según el director, es clave para el networking. “Muchos compañeros que han trabajado juntos durante meses de manera virtual se encuentran por primera vez cara a cara, y eso fortalece los vínculos.”, comentó. En un programa donde conviven profesionales de diferentes regiones, sectores y cargos, esa red se vuelve uno de los activos más valiosos que se llevan los estudiantes. “No es raro que de estos encuentros surjan oportunidades laborales, alianzas o incluso proyectos de emprendimiento.”, añadió.

Un egresado con visión integral: “No es tarde”
¿Qué perfil busca formar ESAN? Mantilla lo resume así: “Esperamos un profesional que sume a su experiencia una visión integral de la gestión.”. Es decir, alguien capaz de entender el negocio en su conjunto, tomar decisiones con información y criterio, liderar equipos y proponer mejoras concretas en su organización. “Nuestro egresado no solo sabe hacer su trabajo; ahora también entiende por qué se hace así y cómo podría hacerse mejor.”, sostuvo.
“Lo que lo diferencia en el mercado son los años de experiencia práctica respaldados por una formación universitaria rigurosa y por el prestigio de ESAN”, indicó. A ello se suman valores como la ética y la responsabilidad, además de la disposición a seguir aprendiendo, porque en un entorno que cambia tan rápido, la capacidad de actualizarse es tan importante como el título.
A quienes llevan años trabajando y sienten que ya es tarde para estudiar, Mantilla les envía un mensaje directo: “Le diría que no es tarde, y que su experiencia no es un obstáculo, sino su mayor ventaja”. Y fundamentó: “Quien lleva años trabajando llega al aula con algo que no se enseña en ningún libro: haber resuelto problemas reales, haber tratado con clientes, jefes y equipos”. La universidad, agregó, ofrece el marco para ordenar ese conocimiento y obtener el reconocimiento formal que muchas veces les ha faltado para dar el siguiente paso.
Hoy, subrayó, la distancia ya no es una barrera, y recordó que es posible formarse con calidad pues ya no depende de vivir en Lima o dejar el trabajo. Muchos estudiantes que empezaron con la misma duda hoy ocupan cargos de mayor responsabilidad, emprendieron o cambiaron el rumbo de su carrera. “Algo que nos cuentan con frecuencia es el orgullo de ser un ejemplo para sus hijos. El paso más difícil es decidirse; a partir de ahí, en ESAN lo acompañamos.”, concluyó.
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