Con márgenes netos que apenas alcanzan el 1.7%, los retail de alimentos enfrentan nuevos desafíos para hacer rentables sus canales digitales, entre comisiones de delivery, costos logísticos y pérdida de datos de los clientes.
Durante años, el crecimiento del comercio electrónico se convirtió en el principal indicador del éxito para los retailers. Sin embargo, en la industria de alimentos esa lógica comienza a cambiar. Hoy, el verdadero desafío ya no es incrementar el número de pedidos digitales, sino garantizar que cada uno de ellos genere rentabilidad.
El cambio responde a un contexto donde los costos operativos adquieren cada vez mayor relevancia. De acuerdo con la Food Industry Association (FMI), el margen bruto promedio del sector alimentario oscila entre el 18% y el 25%, mientras que la utilidad neta apenas alcanza el 1.7%. En un escenario como este, pequeñas variaciones en logística, distribución o comisiones pueden marcar la diferencia entre un canal rentable y uno que erosiona los márgenes del negocio.
Un reciente white paper de Softtek, Rethinking Digital Commerce Economics, sostiene que el desempeño del comercio digital debe medirse más allá del crecimiento de las ventas, incorporando indicadores relacionados con la eficiencia operativa y la rentabilidad de cada pedido.
El costo del delivery va más allá de las comisiones
Las plataformas de delivery han permitido que supermercados y retailers amplíen su cobertura y respondan a consumidores que priorizan la rapidez y la conveniencia. Sin embargo, este crecimiento también ha traído nuevos retos financieros.
Según el análisis de Softtek, las comisiones de estos servicios pueden representar entre el 15% y el 30% del valor de cada pedido. No obstante, desarrollar una red logística propia tampoco garantiza una reducción de costos, ya que implica asumir gastos de infraestructura, transporte, personal y tecnología.
A ello se suma otro aspecto estratégico: la pérdida del first-party data, es decir, la información que las empresas obtienen directamente de sus clientes. Cuando la relación comercial ocurre únicamente a través de plataformas intermediarias, los retailers reducen su capacidad para conocer hábitos de compra, frecuencia de consumo, sensibilidad al precio o preferencias por categorías, información clave para personalizar promociones y fortalecer la fidelización.
Frente a este escenario, el estudio plantea que una estrategia omnicanal puede ofrecer un mejor equilibrio. La combinación de marketplaces para ampliar el alcance, servicios de Click & Collect para proteger los márgenes y canales digitales propios para mantener el vínculo con el consumidor permite diversificar ingresos sin depender exclusivamente de un único modelo de distribución.
La IA empieza a medirse por el impacto que genera en el margen
El informe también señala que las tecnologías con mayor retorno económico no siempre son las más visibles para el consumidor.
Herramientas como la inteligencia artificial aplicada al análisis predictivo de demanda, la optimización de inventarios, la reducción de mermas y la planificación inteligente del personal generan beneficios financieros directos al mejorar la eficiencia de la operación diaria.
Rosana Gómez Quintana, directora global del Centro de Excelencia Retail de Softtek, sostiene que reducir las mermas apenas uno o dos puntos porcentuales puede generar un beneficio económico superior al obtenido mediante un incremento considerable de ventas digitales cuando estas operan con márgenes muy reducidos.
Asimismo, la modernización de plataformas críticas, como los sistemas de punto de venta, junto con herramientas de observabilidad e inteligencia operacional, permite anticipar fallas antes de que afecten la continuidad del negocio y provoquen pérdidas.
La rentabilidad redefine el futuro del comercio digital
La evolución del comercio electrónico en el retail de alimentos refleja un cambio de prioridades. El crecimiento del canal online sigue siendo importante, pero ya no constituye el único indicador de éxito.
Hoy, las empresas buscan comprender la economía detrás de cada pedido, equilibrar conveniencia y eficiencia operativa, y convertir los datos en un activo estratégico para fortalecer la relación con sus clientes.
En ese contexto, la rentabilidad deja de ser una consecuencia del crecimiento para convertirse en el principal objetivo del negocio digital. Más que vender más, el reto consiste en construir operaciones capaces de sostener ese crecimiento en el largo plazo.









