Respaldado por un bono verde y la certificación LEED Gold, Parque La Molina hace sostenible su modelo de negocio al reducir en 54% el consumo de agua potable y en 36% el de energía.
El sector retail en el Perú enfrenta una evolución donde la infraestructura comercial ya no solo se evalúa por su oferta de marcas o su flujo de visitas, sino por el impacto ambiental de su operación en el largo plazo. Bajo esa premisa opera Parque La Molina, un complejo donde la arquitectura ecoeficiente funciona como un motor de ahorro y una ventaja comercial frente al modelo tradicional.
Con una inversión estratégica de gran escala, este espacio comercial establece un modelo medible de triple impacto. Gracias al respaldo de un bono verde y la certificación LEED Gold, el complejo expone métricas contundentes en sus 16 mil metros cuadrados, optimizando recursos como el agua y la energía eléctrica.
Financiamiento verde y consistencia operativa
El desarrollo de un centro comercial ecoeficiente inicia desde su concepción en los planos y se consolida a través de la arquitectura financiera que lo viabiliza. En el caso de Parque La Molina, el equipo detrás estructuró su estrategia uniendo metas sostenibles con incentivos económicos reales.

Muestra de ello es el bono verde de 74 millones de dólares emitido con el respaldo de Scotiabank, el cual viabilizó el proyecto bajo estrictos compromisos de desempeño. Así, la obtención de este financiamiento se traduce en una responsabilidad continua por mantener los más altos estándares ambientales en cada una de sus fases.
“Si vamos a trabajar bajo una construcción que vaya a aplicar al bono verde, entonces tengo que considerar las distintas variables no solamente de los materiales, los insumos, el diseño. (…) Cada una de estas consideraciones (…) tiene que estar realmente coordinada como una red de comunicación y como un solo equipo para que esto pueda darse”, explicó Luis Felipe Chang, gerente de Larcomar y Parque La Molina.
El valor real de la certificación LEED Gold
La obtención del sello internacional LEED Gold no es un simple galardón arquitectónico, representa la validación técnica de una operación optimizada por dentro. En Parque La Molina, esto se traduce en sistemas automatizados capaces de gestionar el consumo de recursos de manera inteligente. La estructura del mall, que aprovecha la iluminación natural y materiales de polímero reciclado en sus coberturas, trabaja activamente para mitigar la huella de carbono del complejo.
Las cifras de ahorro se traducen en resultados operativos directos en Parque La Molina: un 54% menos en el uso de agua potable y un 36% en el consumo energético diario en comparación con un mall convencional. Esto demuestra que la tecnología aplicada a la ecoeficiencia genera una ventaja competitiva inmediata, disminuyendo la presión sobre los recursos municipales y del entorno.
«Este mall cuenta con una certificación LEED Gold, que avala justamente el compromiso con el medio ambiente desde el diseño, la construcción y ahora la operación. (…) No solamente que nos ayuda a reducir la huella de carbono, sino también el consumo de energía. Vamos trabajando temas de eficiencias sin afectar el tema de la experiencia”, añadió Chang.
La experiencia del usuario en un entorno consciente
El verdadero reto de un centro comercial ecoeficiente radica en optimizar los recursos sin sacrificar el estándar de servicio ni el confort del visitante. Parque La Molina rompe el mito de que la austeridad ambiental resta atractivo comercial. Al integrar paisajismo con vegetación de bajo consumo hídrico, ventilación natural estratégica y espacios abiertos, el complejo redefine el concepto de «experiencia de compra» hacia un modelo mucho más saludable y moderno.

El consumidor actual, particularmente el de la zona de influencia de Lima Este, valora cada vez más a las marcas y espacios que demuestran empatía ambiental. Al ofrecer un entorno comercial con alto valor estético, confort térmico y lumínico, el mall no solo fideliza al cliente en sus visitas diarias, sino que genera un ecosistema óptimo para que los locatarios retail potencien sus ventas en una plaza sostenible.
«Creemos que con esto colaboramos y ponemos un granito de arena al desarrollo sostenible, no solamente del distrito de La Molina sino de la ciudad de Lima», destacó Luis Felipe.
Este enfoque transversal, que articula el diseño, la operación y la gestión eficiente de los recursos, refleja el compromiso de Parque La Molina como parte de Perú Sostenible, la red de empresas que promueve el desarrollo social, ambiental y económico del país.







