Coronavirus. Pese a que la tragedia nuclear fue mucho más grave, el psicólogo de consumo Hans-Georg Häusel considera que los usuarios las ve como similares porque en ambas situaciones la gente comenzó a encerrarse voluntariamente en sus casas, por lo que las ciudades se vaciaron.

En la víspera, el Presidente de la República, Martín Vizcarra anunció la suspensión del inicio del año escolar hasta el 30 de marzo luego de diagnosticarse a 13 peruanos con Coronavirus (ahora la cifra es de 22). Horas después muchos usuarios reportaron a través de sus redes sociales el desabasto de artículos de primera necesidad en varios supermercados de la ciudad, lo que evidencia la zozobra y el pánico que viven los consumidores, muchas veces causado por la desinformación y la excesiva mediatización de un asunto que debe tomarse con cautela.

Según las declaraciones concedidas a TextilWirtschaft, el psicólogo de consumo y profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich, Hans-Georg Häusel, considera que los usuarios puede comparar el coronavirus con la situación de incierto que se vivió después de la exposición nuclear en Chernóbil, porque, aunque esta última fue mucho más grave que el virus, «la gente ha comenzado a encerrarse voluntariamente en casa y las ciudades se están vaciando. Además, en esta ocasión la reacción de la gente podría ser además mucho más virulenta porque el coronavirus se ha hecho omnipresente en la vida de las personas a través de las redes sociales».

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 «También por aquel entonces se cernía una amenaza más que evidente sobre millones de vidas humanas», asegura. Además, adelanta que pasarán entre seis y ocho semanas para que el miedo se disipe.

«A partir de ese momento el consumo se irá recuperando poco a poco. El ser humano no se da fácilmente por vencido. Y tras el miedo resurgen sus ganas de vivir», comenta.

El profesor también señala que la situación provocada por el coronavirus causa que el consumidor se deje llevar por el pánico, sin importar si este pánico está fundamentado o no. «Cuando es presa de la incertidumbre, el consumidor se convierte en presa de un miedo difuso pero demoledor, el que le infunde aquello que no puede controlar y eso tiene consecuencias de manera inevitable en el consumo», menciona.

Esta sensación de inseguridad es completamente evidente en la industria de la alimentación, detalla el psicólogo de consumo, pues el consumidor preferirá invertir en este rubro y perderá interés en otros sectores como el de la moda. «La compra de artículos de moda está muy vinculada al estado de ánimo del comprador, que espoleado la próxima celebración de una fiestas busca, por ejemplo, algo bonito con los que vestirse. Es evidente que ese estado de ánimo decae en el escenario en el que estamos actualmente como consecuencia del coronavirus. Habrá una inevitable espiral hacia abajo en las ventas«, comenta.

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Los retailers tienen la gran responsabilidad de no dejarse llevar por la intranquilidad de los consumidores y transmitirles seguridad y confianza, brindándole a su clientela, en recomendación del profesor, la posibilidad de lavarse las manos con gel desinfectante en sus baños públicos.

Asimismo, Häusel comentó que es podrían incrementar las ventas en el comercio electrónico, pues «el consumidor no quiere lógicamente salir tanto de casa y tampoco utilizar el transporte público con tanta frecuencia, pero aun así desea seguir consumiendo. En este sentido, el e-commerce está abocado a convertirse en su aliado».


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