Mercado Negro entrevistó a Víctor Caballero (Curwen), creador de Brutalidad Política, y al investigador Julio César Mateus para analizar por qué cada vez más audiencias encuentran en los creadores digitales espacios de información y representación más cercanos que los medios tradicionales.
Durante años, los principales referentes de opinión surgían desde estudios de televisión o columnas editoriales, en un esquema donde la legitimidad estaba respaldada por los grandes medios de comunicación. Sin embargo, el crecimiento de las plataformas digitales y los formatos de streaming comenzaron a transformar esa dinámica, dando paso a nuevas voces que construyen relevancia desde internet y conectan de forma más directa con sus audiencias.
Hoy, programas transmitidos por YouTube, Twitch o incluso TikTok son parte del consumo diario de miles de personas. En ellos conviven análisis político, humor, entrevistas y comentarios en tiempo real que han convertido al live streaming en un espacio donde también se forman opiniones y debates.
De la autoridad tradicional a la cercanía digital
Para Julio César Mateus, investigador y profesor de la Universidad de Lima, este fenómeno refleja un cambio en cómo las audiencias construyen confianza. “Lo que encontramos es un desplazamiento de la autoridad vertical hacia la credibilidad horizontal”, explica. En otras palabras, la influencia ya no depende únicamente del respaldo institucional de un medio, sino también de la relación cercana que los creadores logran establecer con sus comunidades.
Según señala, el streaming ha profundizado esa lógica al ofrecer formatos más espontáneos y personales. “El influencer no convence por el tamaño de su audiencia, sino por la consistencia de sus relaciones con ella”, comenta. Para el investigador, esa cercanía explica por qué gran parte del público encuentra hoy espacios de información y representación en plataformas digitales antes que en medios tradicionales.
Mateus también considera que parte de este cambio responde a la manera en que los creadores se relacionan desde entornos más cercanos y espontáneos. “Los medios tradicionales siguen en los espacios formales; los creadores de contenido habitan los otros”, sostiene. Esa diferencia permite que las conversaciones se desarrollen desde códigos más cotidianos y accesibles, sobre todo en formatos en vivo donde la interacción ocurre de manera inmediata.
Uno de los casos más visibles dentro de este ecosistema en Perú es el de Víctor Caballero (Curwen), creador de Brutalidad Política. Y aunque en la actualidad el streaming atraviesa un momento de fuerte crecimiento, Caballero aclara que su proyecto nació mucho antes de que el formato se volviera tendencia.
«Yo empecé en el año 2014 y mi intención, en una época donde nadie concebía vivir de contenido en internet, era informar para que la gente se enterara de lo que pasaba de una manera sencilla y desde mi propia subjetividad», comenta. Durante varios años, explica, el proyecto no fue rentable y recién empezó a consolidarse económicamente después de la pandemia por la COVID-19 y la popularización del contenido digital.
Caballero considera que, más allá de las cifras o el alcance, el principal diferencial de estos espacios está en la transparencia y en la relación directa con la audiencia.“Lo mío es ser 100% transparente. No hay nadie más detrás de la persona que aparece en la pantalla y eso ha permitido que muchas personas confíen en lo que digo. Mi objetivo no es llevar a la gente a pensar algo específico, sino darles herramientas para que saquen sus propias conclusiones”, afirma.
El streaming como comunidad y conversación pública
La construcción de comunidad aparece como uno de los elementos centrales dentro de estos nuevos formatos. A diferencia de los medios tradicionales, donde la relación con la audiencia suele ser más distante, los creadores digitales mantienen una interacción constante con quienes consumen sus contenidos.
«Para mí la comunidad es el corazón del proyecto. Antes que cualquier otra cosa, me interesa mantenerlos cerca, hacerlos sentir escuchados y que sepan que soy uno más de ellos», señala Curwen. Esa cercanía, explica, también se refleja en espacios complementarios como su canal de WhatsApp, donde mantiene comunicación constante con los más de 130 mil seguidores que pertenecen.
El streaming, además, ha comenzado a competir de forma directa con los medios tradicionales en términos de atención y alcance. Caballero recuerda que durante la primera vuelta electoral realizó una transmisión en vivo de más de doce horas que superó en visualizaciones a algunas coberturas televisivas.
“Ellos tenían una megaproducción y aun así yo tuve más conectados. (…) Creo que eso sucede porque la gente siente un vínculo distinto. Cuando tú ves televisión sabes que esa persona no es el medio y la gente siente dudas porque no saben quién está detrás o qué defienden; en cambio, en los creadores, saben que la persona es el canal”, sostiene.
Por su parte, para Mateus, esta transformación también cambia la forma en que las audiencias participan en la conversación pública. “Las audiencias digitales exigen posicionamiento y penalizan el silencio”, comenta a partir de investigaciones realizadas durante la pandemia. Según explica, muchos creadores que evitaron pronunciarse sobre temas políticos perdieron seguidores, mientras que quienes sí lo hicieron enfrentaron reacciones intensas y polarizadas.
Sin embargo, el investigador advierte que estas dinámicas también generan tensiones importantes. «Seríamos poco rigurosos si equiparáramos esta activación con deliberación democrática real. Lo que observamos son microcomunidades con sus propios marcos interpretativos, lo cual puede ser tan fragmentador como activador», explica.
¿Los nuevos líderes de opinión?
Aunque el concepto de «influencer» suele utilizarse para describir a estas figuras digitales, Mateus considera que el fenómeno es más complejo. «Algunos ya no se identificaban con el término influencer, sino con el de líderes digitales. Nosotros consideramos que son, en realidad, creadores de contenido. Lo de influencer es relativo», afirma. Para el investigador, lo importante no es solo el alcance, sino la capacidad de construir vínculos sostenidos y auténticos con el público.
Esa autenticidad es justo uno de los factores que, según Mateus, explican el crecimiento de estos espacios. A ello se suman otros elementos como la especialización dentro de nichos específicos, el uso de un lenguaje más accesible y la capacidad de habitar espacios donde hoy se forman muchas opiniones entre los jóvenes.
Caballero coincide en que la conexión con las audiencias responde a una lógica distinta a la de los medios tradicionales. «En YouTube la gente decide a quién ver. Tienen que buscarte, suscribirse, comentar y dar muchísimos clips para un super chat. Ese nivel de fidelidad es lo que define si un canal es popular o impopular.«, comenta.
Además, el creador de El diario de Curwen y Brutalidad Política considera que los conductores y creadores de programas digitales ya empiezan a ocupar un lugar similar al que antes tenían algunas figuras de los medios tradicionales.
«Hoy en día, la gente de la televisión o los periódicos siento que ya no tiene tanta llegada como alguien que aparece en un video y te dice: ‘Esto es lo que yo creo’. El público siente una conexión distinta cuando ve a esa persona, sabe quién es, cómo vive y qué piensa. Sí, podría decirse que hoy son los nuevos líderes de opinión«, afirma.
En medio de este escenario, el streaming se consolida no solo como un formato de entretenimiento, sino también como un espacio donde se construyen confianza, representación e influencia. Y aunque los medios tradicionales continúan teniendo un rol importante dentro del ecosistema informativo, las plataformas digitales han abierto un nuevo mapa de voces que hoy participan de forma activa en la conversación pública.








